Política y Economía
20 AÑOS DEL ESTALLIDO

Crisis del 2001: "Las familias comían lo que les daba el municipio"

La senadora provincial María Reigada fue testigo como docente de una escuela en La Matanza de cómo golpeó la crisis del 2001 a las familias más vulnerables.

La crisis del 2001 fue, más allá de un feroz drama económico y político, un desgarrador explosivo en el entramado social y en las familias más vulnerables de la provincia de Buenos Aires, en especial en el Conurbano bonaerense donde saqueos, piquetes y hambre fueron moneda corriente.

En diálogo con Infocielo, la senadora provincial del Frente de Todos y dirigente de SUTEBA, María Reigada, recordó aquellos días dramáticos desde la óptica de las familias que se acercaban a las escuelas a pedir ayuda.

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Fue justamente el 19 de diciembre de 2001 cuando me tocó elegir mi cargo como directora titular en la misma escuela donde estaba trabajando, después del acto me dirigí a la escuela y era complejo ver lo que pasaba en una zona de mucha pobreza, que estaba luchando por lograr un edificio digno”, recordó.

La Matanza, como el resto de los populosos distritos del AMBA, fue escenario de cortes de ruta, de una escasa, pero única asistencia social y las expresiones más crudas de cómo eso afectaba a los más vulnerables: los chicos.

“Las madres que se acercaban todo el tiempo. Recuerdo muy bien a una mamá que me pidió si le podía llevar bolsas de nylon porque como no tenían para comprar comida, no iban al supermercado y no tenía cómo tirar la basura, solo comían lo que les daban del municipio”, dijo Reigada en un relato crudo de lo más doloroso de la crisis.

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Los saqueos a los supermercados, una de las consecuencias de la crisis del 2001

Los saqueos a los supermercados, una de las consecuencias de la crisis del 2001

El rol de la escuela y el sindicalismo

La legisladora provincial, histórica militante gremial de la Tercera sección, recordó que desde la escuela se intentaba colaborar con la compra de garrafas para las familias y la asistencia en la contención ante los pedidos de ayuda.

“Nos llamó mucho la atención la aparición de mucha juventud. Uno de los alumnos más grandes había entrado a saquear y solo agarró jabón en polvo y venia contento a mostrarlo porque ahora iba a oler bien su familia”, disparó.

Para las docentes, “los saqueos nos lastimaban mucho porque veíamos en los techos del supermercado del barrio que estaban con armas y fue ese doble dolor por lo que estaba pasando y por la violencia que se generaba de esa situación”.

El 20 de diciembre, junto con sus pares de la Ctera, Reigada estuvo en las inmediaciones de Plaza de Mayo, donde también fue testigo de la feroz represión por parte de las fuerzas de seguridad.

“Por todo esto, nunca más un gobierno tiene que llegar a esa tozudez que tuvo De la Rúa, porque le decían que no se podía más y seguían con las recetas de ajuste del FMI. Tenemos que salir a las calles para decirle que el FMI que no nos pueden imponer recetas de ajuste nunca más”, cerró.

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