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MUERTE EN LA COMISARÍA

Laprida: denuncian "graves falencias" en la autopsia de Daiana

La Comisión Provincial por la Memoria afirma que la autopsia realizada a la joven que murió en una comisaría de Laprida  no cumplió con los protocolos básicos.

La Comisión Provincial por la Memoria (CPM) solicitó a la jueza de garantías Fabiana San Román que ordene la reautopsia sobre el cuerpo de Daiana Abregú, la joven que murió en un calabozo de la comisaría de Laprida.

Entre sus fundamentos, la organización afirma que la autopsia ordenada por el fiscal Cristian Urlezagase realizó sin aplicar el protocolo de Minnesota y por lo tanto sin respetar los estándares internacionales mínimos de investigación en casos de muerte bajo custodia estatal”.

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En esa línea, consideran que “tampoco se realizaron radiografías ni fotografías completas ni filmaciones conforme lo establecen los protocolos vigentes, además no se completaron extracciones de piel que podrían dilucidar el origen de algunas lesiones que pueden observarse”.

Según la CPM, estos elementos y otras pruebas en el expediente obligaban a profundizar la hipótesis del homicidio al nuevo fiscal de la causa Juan Ignacio Calonje pero advirtieron que pese ello “rechazó el pedido de reautopsia”.

En calidad de Mecanismo Local de Prevención de la Tortura, la CPM que interviene como particular damnificado institucional en la causa, “denunció estas irregularidades y reclamó a la justicia que se realice una investigación adecuada, eficaz y rápida para conocer la verdad de lo ocurrido”.

La cronología de muerte de Daiana Abregu, según la CPM

En la madrugada del pasado 5 de junio, Daiana Abregu fue detenida por una contravención menor de “alteración del orden público” y alojada en los calabozos de la comisaría de Laprida. Horas más tarde, estando bajo custodia estatal, la encontraron muerta en la celda con signos de ahorcamiento.

Un día después de la muerte, el titular de la UFI 7 de Olavarría, Cristian Urlezaga, ordenó la autopsia sobre el cuerpo de la joven “sin controlar que se respeten los estándares mínimos, establecidos por la normativa internacional y la Constitución Nacional, con los que se debe realizar esta prueba”.

La causa penal quedó luego a cargo del fiscal Juan Ignacio Calonje de la Fiscalía especializada en violencia institucional del Departamento Judicial de Azul. “A pesar de tratarse de una muerte en contexto de encierro, y de ser titular de una unidad teóricamente especializada en este tipo de delitos, Calonje siguió defendiendo la autopsia ordenada por el primer fiscal”.

En particular, la CPM señaló que la autopsia del 6 de junio se realizó sin aplicar el protocolo de Minnesota, una resolución que “resulta inaceptable” en el marco de las disposiciones que emanan de la normativa vigente.“Se trata, por lo tanto, de un examen incompleto, ya que no fue efectuado con las previsiones y perspectivas de una investigación sobre una muerte violenta ocurrida en contexto de encierro y bajo custodia estatal".

En el escrito, la CPM señala una serie de falencias del examen de autopsia: “el faltante de radiografías, la ausencia de análisis para determinar si algunas marcas o heridas en el cuello de la joven fueron generadas con anterioridad o son posteriores a su muerte, el carácter limitado del registro fotográfico y fílmico”.

Por último, también se remarca la falta de especialidad de la médica que realizó la autopsia; "si bien está habilitada para realizar este tipo de exámenes, el protocolo Minesotta obliga en estos casos que se constituya un equipo apto, con distintas especialidades para el análisis científico".

Según la CPM, “el fiscal desconoce que en el expediente judicial hay nuevos testimonios y medidas de prueba que vincularían a funcionarios policiales en la muerte de la joven y que obligan a profundizar la hipótesis del homicidio”.

Ante la negativa del fiscal, la CPM le solicitó a la jueza de garantías de Azul Fabiana San Román que ordene con carácter urgente la realización de una nueva autopsia, “respetando los estándares internacionales para este tipo de casos y con la participación de todas las partes”.

“Aplazar la realización de la misma puede devenir en un acto irreproducible, debido a que el paso del tiempo atenta contra la conservación del cuerpo de la víctima y las posibilidades reales de encontrar en su análisis respuestas a lo sucedido”, se advierte en el escrito.

Sobre la urgencia de esta medida, la CPM también expresó la preocupación por las condiciones endebles de preservación en que se encuentra el cuerpo de la joven: “un depósito del cementerio municipal sin ser preservado en cámara de refrigeración. Al mismo tiempo se le requiere a la familia una urgente sepultura por falta de espacio para mantenerlo allí.”

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