Política y Economía
Se va Ricardo Lorenzetti

La presidencia de la Corte, clave para decidir las prioridades y el perfil de la Justicia Argentina

El cargo al que accedió Carlos Fernando Rosenkrantz, de 59 años, sirve para marcar el tono, la velocidad y el perfil del máximo tribunal. Pero además lo posiciona en la línea de sucesión presidencial.

Si bien su voto vale igual al de su pares por lo que no sirve para desempatar o marcar una dirección de los fallos o acordadas, la figura del presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación está lejos de ser decorativa o meramente institucional. El cargo al que accedió Carlos Fernando Rosenkrantz, de 59 años, sirve para marcar el tono, la velocidad y el perfil del máximo tribunal.

“El presidente de la Corte argentina dirige principalmente la agenda del Tribunal y la dirección de la administración (personal y presupuesto), por lo que es el interlocutor principal con los otros poderes”, explicó a INFOCIELO Julián Portela, especialista en derecho constitucional de la Universidad Nacional de La Plata.

TE PUEDE INTERESAR

No obstante, aclara el letrado, “su relevancia es menor en materia de jurisprudencia que su par de los Estados Unidos, que si es primer voto (chief of justice); acá es igual a los demás al sentenciar”.

Las funciones del titular de la CSJN están pautadas en el “Reglamento para la Justicia Nacional”, establecido por el mismo cuerpo en 1952. Empero, se somenten a la Constitución Nacional y a Ley Orgánica del Poder Judicial

Por ejemplo, en su Artículo 80, establece: “El Presidente representa a la Corte Suprema en los actos protocolares, ante los otros poderes públicos y, en general, en todas sus relaciones con funcionarios, entidades o personas”.

En tanto, según el Artículo 81, “firma las comunicaciones dirigidas al Presidente de la Nación, a los Presidentes de las Cámaras del Congreso, a los Gobernadores de Provincia, a los Presidentes de las Cámaras de las Legislaturas Provinciales, a los Presidentes de los Superiores Tribunales Provinciales, a las autoridades superiores eclesiásticas y a los representantes de la Santa Sede y de naciones extranjeras; las referentes a embargo o disposición o manejo de fondos, los mandamientos, los cheques judiciales y las demás que estime conveniente”.

Pero quizá los artículos que más facultades le darán a Rosenkrantz para manejar el pulso y los movimientos de los cortesanos son el 83 y el 84. El primero dictamina que “preside las audiencias públicas, pudiendo los demás ministros hacer uso de la palabra con su venia”.

En tanto, el 84 dispone “lo relativo a la distribución de las causas a los ministros para su estudio y establece la oportunidad y el orden de su consideración ulterior”. Es decir, cuáles serán las prioridades.

La CSJN además maneja el presupuesto de todo el Poder Judicial de la Nación, que en 2018 fue de 8300 millones de pesos aproximadamente (un 23% más que en 2017). No obstante, un gran porcentaje se utiliza para pagar salarios (entre el 75% y 80%).

Rosenkrantz había adelantado que estaba más a favor de marcar una agenda de intervenciones a principio de año para que la CSJN. De esta manera, se evitaría sortear los tiempos siempre apremiantes de la coyuntura. “La Corte ahora será más corporativa y más conservadora”, dijo a este portal un segundo jurista consultado.

Como ya se describió, Rosenkrantz fue definido –a grande rasgos- como un liberal pro-mercado. Como tal, combinó durante su carrera pública y privada la defensa de las libertades individuales o los DDHH con el trabajo para grandes firmas como el Grupo Clarín o el Grupo Pegasus, controlante de Farmacity. Políticamente, siempre gravitó cerca del radicalismo y supo ser cercano a Raúl Alfonsín.

Académicamente, se destacó en sus estudios y escritos referidos al combate contra la corrupción. Por esto, en tiempos de cuadernos y arrepentidos, no fueron pocos lo que hicieron una doble lectura sobre casualidad de la designación, que además fue sorpresiva.

¿Te gustó la nota?
Dejanos tu Opinión