Política y Economía
Rebrote

Coronavirus y restricciones: Alberto Fernández pone la lupa en las provincias

Alberto Fernández sigue de cerca los casos de coronavirus en cada distrito. Reunión de Kicillof con los intendentes de la Costa y preocupación por el rebrote.

Después de la reunión que mantuvo con los gobernadores y de la forzada marcha atrás del decreto que impondría nuevas restricciones de circulación a nivel nacional, Alberto Fernández sigue de cerca y a diario los números de contagio de cada distrito. La pulseada política por el avance del coronavirus y la agenda crítica que llevará Axel Kicillof al nuevo encuentro que mantendrá con los intendentes de la Costa.

El miércoles pasado, tras la charla por videoconferencia con todos los mandatarios provinciales, desde el Ejecutivo nacional avanzaron en el pulido del decreto de necesidad de urgencia que, de acuerdo a las estimaciones oficiales, iba a entrar en vigencia el viernes o a más tardar el sábado. Pese al consenso que se había alcanzado en la reunión, la negativa de Córdoba, Mendoza, Santa Fe y la Ciudad de Buenos Aires forzó un cambio de estrategia.

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“Había consenso para avanzar con las restricciones a la nocturnidad, porque lo que se demostró es que la mayoría de los contagios se dan en los encuentros familiares a puertas cerradas o en el marco de las fiestas clandestinas en donde no se cumplen los protocolos sanitarios”, reconocen desde Casa Rosada, al tiempo que la marcha atrás de algunos gobernadores respondió “más a la política, que a la salud”.

Condicionado por las negativas de algunos mandatarios provinciales, el Gobierno decidió actualizar el decreto 1033 que tiene vigencia hasta el 31 de enero para cantar re truco. En efecto, la normativa faculta a los gobernadores a reglamentar las actividades habilitadas y sus respectivos protocolos, de acuerdo a la evaluación sanitaria correspondiente.

Pero la actualización sumó dos variables que condicionarán la autonomía de las decisiones. Aquellas provincias o ciudades en las que el número de contagios promedio de coronavirus en las últimas dos semanas sea superior a 150 cada 100 mil habitantes estarán obligadas a implementar las medidas de restricción “sugeridas” por el Gobierno. Lo mismo sucede en caso de que el incremento sea superior al 20 por ciento.

“Lo que se terminó estableciendo por decreto fue el escenario sanitario en el cual los gobernadores están obligados a avanzar con las medidas. No se trató de una sugerencia, como intentaron instalar desde la oposición. Son parámetros que fijan las normas para que las decisiones se tomen por el cuadro epidemiológico y no por mezquindades políticas”, advierten desde Casa Rosada.

El control de la situación de cada distrito quedará a cargo del Ministerio de Salud, que desglosará a diario ambos índices provincia por provincia. Una suerte de semáforo que establecerá cuándo y cómo deberán implementarse las restricciones, por fuera de la resistencia de cada mandatario provincial. “El objetivo era avanzar desde el consenso, pero ahora la responsabilidad política está en manos de cada gobernador”, refuerzan desde el Ejecutivo nacional.

El malestar por la reacción de algunos gobernadores quedó plasmado en la conferencia de prensa que encabezó Santiago Cafiero el viernes en Casa Rosada. Filoso, el jefe de Gabinete apeló a una de las cartas con las que la oposición corrió al Gobierno durante todo el 2020: las clases presenciales en tiempos de coronavirus.

“Tenemos que entender que estamos en un momento bisagra si queremos que el inicio de clases se dé en el mes de marzo. Si queremos que empiecen normalmente, tenemos que extremar los cuidados. Son consecuencias. Lo vivimos durante toda la pandemia. Estamos en una instancia de gestión de esas características”, advirtió Cafiero.

Axel Kicillof, la nueva cumbre con intendentes y qué pasará en la Costa

El más perjudicado por la marcha atrás del decreto nacional fue Axel Kicillof, quien ahora debe sortear la fuerte resistencia de los intendentes opositores de la Costa Atlántica. La semana pasada hubo una tensa reunión en la que tanto Guillermo Montenegro como Martín Yeza se opusieron de forma tajante a las restricciones nocturnas, pese a las imágenes de descontrol y falta de responsabilidad individual que circularon con fuerza durante las primeras semanas de la temporada.

El sábado, después del encuentro, el gobernador dispuso la letra chica de las restricciones que deberán implementarse de acuerdo al sistema de fases que rige desde marzo del año pasado y advirtió que no descarta avanzar con las medidas después del encuentro que mantendrá el martes en Mar Chiquita. Se tendrá en cuenta, además de las sugerencias del Gobierno nacional, la ocupación de camas de terapia intensiva.

“El foco está puesto en la nocturnidad, pero no sólo en los más jóvenes. Por eso se creó la línea especial para que se puedan denunciar los eventos clandestinos y se impuso un sistema de multas elevadas a quienes organicen, participen o sean los propietarios de los lugares en donde se llevan adelante los encuentros”, reconocen desde la gobernación.

El gobernador llevará a la próxima reunión con los intendentes un reclamo concreto: el refuerzo de los controles. “El acuerdo más fuerte que hay en la provincia es tomar las decisiones en conjunto y la responsabilidad de cumplimiento es siempre municipal”, advirtió el viceministro de Salud bonaerense, Nicolás Kreplak.

“Mañana tenemos una reunión con los intendentes y llevaremos una evaluación de cómo hacer que esto se cumpla. El que no entiende el contexto epidemiológico en el que está y piensa que puede pensar esto en forma liviana, se va a llevar un enorme problema para su pueblo y además va a comprometer al resto de la provincia”, sumó.

El enojo con Horacio Rodríguez Larreta y el "sinsentido" de las medidas en la Ciudad

El malestar con los intendentes de Juntos por el Cambio que se niegan a avanzar con las restricciones es similar al que despertó la decisión de Horacio Rodríguez Larreta de cerrar los comercios a la una de la madrugada, pero no imponer limitaciones a la circulación en la Ciudad. “Es un sinsentido. Se busca reducir los encuentros clandestinos sin perjudicar a los comerciantes, que además hicieron una inversión importante para adaptarse a los nuevos protocolos”, señalan desde Casa Rosada.

“Lo que va a suceder en la Ciudad es que los comercios no van a poder mantener su actividad y los más jóvenes se van a seguir encontrando en sus casas. Los contagios no van a bajar y se va a perjudicar la actividad comercial de quienes sí acatan las normas, que es lo último que se busca con estas medidas”, reconocen con malestar.

Desde el Gobierno porteño sostienen que el incremento de casos puede ser “estacional” por los festejos de Navidad y Año Nuevo. “Necesitamos unos días más para entender el fenómeno detrás de la suba y aplicaremos las medidas restrictivas en caso de ser necesario”, advierten desde la cartera conducida por Fernán Quirós.

Las medidas dispuestas por el jefe de Gobierno porteño fueron catalogadas como "tibias" por el Gobierno nacional y, aunque en los próximos diez días habrá una nueva reunión para discutir el avance del coronavirus en el AMBA, desde el Ejecutivo anticipan que no habrá margen para seguir demorando la restricción de circulación nocturna en caso de que los números sigan en alza, como sucede desde mediados de diciembre.

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