Política y Economía
Alarma

Preocupante informe de la Universidad Nacional de General Sarmiento sobre el impacto acústico del aeropuerto El Palomar

El investigador del Conicet, Guillermo Jorge, realizó un trabajo sobre las consecuencias ambientales de los vuelos que realizan las low cost Flybondi y JetSmart en la terminal aérea ubicada en el oeste del conurbano bonaerense.

A un año de la puesta en funcionamiento de la base militar de El Palomar como aeropuerto comercial, explotado por las low cost Flybondi y JetSmart con la venia del gobierno nacional, las denuncias sobre contaminación ambiental ya son moneda corriente. A los cuestionamientos de los vecinos de los municipios linderos a la zona en cuestión, ahora se le sumó un nuevo informe de la Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS) que advierte sobre las consecuencias negativas de los vuelos.

El investigador independiente del Conicet y de la UNGS, Guillermo Jorge, tituló el trabajo como “Operaciones comerciales en el aeródromo de El Palomar: Proyecciones de impacto acústico y revisión crítica de informes”. Allí elabora una serie de observaciones a los informes realizados por Aeropuertos Argentina 2000 y se le agrega a la denuncia que ya existía donde se acusaba que estaba firmado por un profesional con una inscripción “falsificada e inexistente”.

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En el relevamiento, asegura que el estudio de impacto ambiental realizado por AA 200  “en cierta manera, minimizan o dejan entrever que la conversión de la base militar en un aeropuerto comercial de alto tránsito no tiene impacto apreciable sobre la población vecina”.

Más adelante, detalló que “este impacto tiene dos aristas fundamentales: la contaminación por emisiones gaseosas y la contaminación sonora”, y que “no se mencionan otros tipos de efectos sobre la población, no menos importantes, como los niveles incrementados de tránsito vehicular y peatonal, vibraciones,  incremento de riesgo de accidentes, etcétera”.

En cuanto a la medición de la contaminación acústica, aclaró que en el país no existe una legislación específica pero que hay “ciertas normas nacionales y protocolos utilizados internacionalmente que pueden ser aplicados para la determinación del grado de impacto de la operación de un aeropuerto sobre la población vecina”.

A su vez, recordó que meses atrás se presentó un informe realizado por el Centro Integral de Servicios Tecnológicos de Acústica y Sonido (UNTREF) y que hubo otro trabajo “crítico” respecto de los estudios presentados por AA2000, proveniente del Centro Atómico Bariloche. Este último, afirma que “de los 32 aeropuertos internacionales mencionados como ejemplos de aeropuertos en áreas urbanas, El Palomar está en el cuarto peor lugar, siendo uno de los que posee menor distancia entre cabeceras y población urbana”.

“Entre otras críticas también menciona la falta de planificación a largo plazo respecto a la cantidad de vuelos, en contraposición a las recomendaciones de la OACI, la falta de medidas de mitigación efectivas, y la falta de un cálculo de la cantidad de habitantes afectados por el ruido (incluso teniendo todas las herramientas para hacerlo)”, añadió.

 

 

En ese sentido, Jorge aseguró que en todos estos estudios “hay coincidencia de que ya se está produciendo impacto acústico con las operaciones existentes hacia finales de 2018. En el caso de los informes de AA2000 (y aprobados por la autoridad de control), el impacto se muestra inequívocamente en sus informes (Informe de Marzo) o se oculta (Informe de setiembre) utilizando mediciones con métricas diferentes a las que ellos mismos, en informes anteriores, consideran como las aplicables para determinar impacto acústico”.

A modo de conclusión, indicó que “en la actualidad El Palomar está teniendo una operación cercana o mayor a los 30 movimientos diarios, con lo que se desprende que el aeropuerto ya estaría por encima de su capacidad máxima de operaciones de bajo impacto, y las zonas vecinas a las cabeceras ya estarían sufriendo un impacto considerable debido al ruido aeronáutico”.

“Por otro lado informes del sector científico muestran resultados muy similares a los obtenidos en este informe, mostrando una actividad aeronáutica que ya estaría produciendo impacto acústico sobre la población vecina”, agregó.

Finalmente, solicitó que “es necesario que las autoridades de control de la actividad aeronáutica tomen cartas en el asunto lo antes posible, para evitar que el impacto acústico afecte a la población vecina al aeropuerto, limitando la actividad aeroportuaria, redefiniendo sus horarios y tomando medidas mitigatorias sobre los edificios de uso público”.

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