Sociedad
consumo y salud

Qué es el tabaco sin humo y cuáles son sus riesgos

Se trata de productos que se mastican, inhalan o chupan en lugar de fumarse. La advertencia de la Defensoría del Pueblo bonaerense.

Frente a diversas regulaciones que impiden o limitan que las personas fumen en espacios públicos y privados, las tabacaleras vienen haciendo una fuerte apuesta al desarrollo “tabaco sin humo” desde hace más de una década, según advierten desde la Defensoría del Pueblo bonaerense.

De acuerdo al programa Antitabaco del Ministerio de Salud, se trata de productos compuestos de tabaco que se mastican, inhalan o chupan en lugar de fumarse, disponibles en tres formas:

TE PUEDE INTERESAR

  • Tabaco para mascar: viene en hojas sueltas, rollos o trenzados que deben mascarse para liberar la nicotina.
  • Rapé: puede ser seco o húmedo. Viene en sachets parecidos a las bolsitas de té que se colocan entre la mejilla y la encía. También puede inhalarse por la nariz. 
  • Betel quid: disponible en India, África y Asia, es también conocido como pan masala. Consiste en una pasta seca que tiene tabaco, nueces de areca y otros aromatizantes. Se coloca dentro de la boca, usualmente entre la encía y la mejilla, y se chupa y masca suavemente.

Según subrayan desde la Defensoría, una bolsa de tamaño promedio colocada entre la mejilla y la encía durante 30 minutos genera casi la misma cantidad de nicotina que tres o cuatro cigarrillos, mientras que el uso de dos latas de rapé por semana equivale a la misma cantidad de nicotina inhalada por alguien que fuma un paquete y medio de cigarrillos al día. 

“La nicotina que se libera del tabaco sin humo se absorbe a través de los tejidos de la boca sin necesidad de que la persona trague”, detallan, y advierten que “puede ocasionar serios problemas de salud, particularmente un mayor riesgo de cáncer de boca, garganta, mejillas, encías, labios y lengua”. 

“La cirugía para extirpar el cáncer de estas áreas es muy invasiva y generalmente, desfigura la cara. Solo el 56% de las personas que tienen cáncer de la boca o la garganta viven más de 5 años después del diagnóstico. El uso del tabaco sin humo también aumenta el riesgo de cáncer del esófago, laringe, estómago y páncreas”, resaltan.

Según un informe de la Dirección Nacional de Promoción de la Salud y Control de Enfermedades Crónicas no Trasmisibles publicado a fines de 2019, el 20,2% de los jóvenes argentinos en edad escolar consumen actualmente algún producto de tabaco. La cifra es más elevada entre mujeres que entre varones: 21,4% frente a 18,7%. 

Además, de acuerdo a lo que remarcó el defensor del pueblo adjunto, Walter Martello, “la Organización Mundial de la Salud (OMS) viene alertando que los sabores atractivos en el tabaco con y sin humo -juntos con el cigarrillo electrónico y las pipas de agua- son las principales estrategias que vienen instrumentando las tabacaleras para captar a una nueva generación de clientes, especialmente entre adolescentes”.

Asimismo, hizo hincapié en la peligrosidad del chimó, una variante de tabaco masticable, de larga tradición y muy consumido en Venezuela, que se comercializó sin restricciones en Argentina hasta antes de la pandemia de coronavirus y cuyos distribuidores podrían hacer ingresar nuevos cargamentos en el corto plazo. 

Vendido en forma de jalea, este producto presenta elevadas concentraciones de nicotina, genera adicción y está asociado al desarrollo de distintos tipos de cáncer. “Ante la alarma que se detectó la semana pasada en Chile, a raíz de la venta masiva de chimó en el mercado informal de ese país, desde el Observatorio se pudo detectar que este producto era ofrecido hasta hace pocos meses, a través de distintas plataformas online, en nuestro país. También se podía conseguir en distribuidoras y comercios minoristas del Conurbano y Capital Federal”, informarn.

“Ahora bien, a diferencia de lo ocurrido en el país trasandino, donde esta jalea ya penetró con fuerza en el mercado informal y se consigue con facilidad, en la Argentina se está a tiempo de actuar para evitar que prolifere. Hoy por hoy el producto se encuentra prácticamente agotado en el mercado local debido a las dificultades ocasionadas por la pandemia para la importación”, aseveró Martello.

Además de los mencionados anteriormente, la Defensoría enumeró otros riesgos que aumentan con el consumo de tabaco sun humo: 

  • Adicción a la nicotina. El tabaco de mascar produce adicción a la nicotina, una de las drogas más adictivas que se conocen. 
  • Enfermedad de las encías. El azúcar que contienen algunos tabacos sin humo contribuye al deterioro de los dientes. También puede hacer que las encías se separen de los dientes en el área donde se coloca el tabaco y, con el tiempo, puede desarrollar enfermedad avanzada de las encías (periodontitis) y perder algunos dientes. Además los mancha.  
  • Úlceras precancerosas. Una semana después de comenzar a usar tabaco de mascar, pueden desarrollarse pequeñas manchas blancas (leucoplasia), dentro de la boca. Un 6% de estas se convierten en cáncer. Las manchas rojas, llamadas eritroleucoplasia, son aún más peligrosas: más del 50% se convierten en cáncer. 
  • Hipertensión arterial. El tabaco sin humo contiene altas concentraciones de sal, que puede contribuir a generar hipertensión arterial o a empeorar una ya existente. 
  • Enfermedad cardiovascular. El tabaco sin humo puede aumentar el ritmo cardíaco y el riesgo de infarto cardíaco. También hace que la sangre forme más coágulos, aumentando el riesgo de accidente cerebrovascular, y puede aumentar los niveles de colesterol, contribuyendo al riesgo de enfermedad del corazón.
¿Te gustó la nota?
Dejanos tu Opinión