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CONICET: qué es la antropausa y cómo redujo la contaminación

Investigadores de CONICET aseguran que durante los meses de confinamiento se redujo la contaminación y fragmentación del aire. La explicación.

Según describen desde el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina (CONICET), se denomina antropausa a la reducción drástica de la actividad humana provocada por la pandemia de coronavirus como consecuencia de las medidas de confinamiento que implementaron gobiernos de todo el mundo para evitar la propagación de la enfermedad.

Uno de los frutos de este breve freno, explican, es que se redujo el impacto de ciertas actividades humanas sobre el ambiente. "En lo que respecta al hábitat aéreo es posible advertir este efecto, sobre todo, en un decrecimiento de la fragmentación y la polución (química, lumínica y sonora) aérea", detallan.

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Vale aclarar que se conoce como fragmentación del aire a la creación de barreras artificiales permanentes (como edificios o parque eólicos) o temporales (por ejemplo, aviones o drones), que dividen funcionalmente el hábitat aéreo e impiden el movimiento de especies silvestres.

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Investigadores de CONICET aseguran que durante el confinamiento se redujo la contaminación del aire

Investigadores de CONICET aseguran que durante el confinamiento se redujo la contaminación del aire

Un artículo publicado por científicos del concsejo nacional en la revista Trends in Ecology & Evolution reafirma -a partir de la revisión de trabajos académicos e informes recientes- que la antropausa tuvo efectos positivos sobre el hábitat aéreo en un corto plazo. Sin embargo, los especialistas advierten que "si para conseguir una pronta recuperación económica se adoptan las estrategias de crecimiento previas a la pandemia, estas consecuencias benéficas pueden ser rápidamente borradas".

En este marco, el trabajo postula que las agendas económicas y ambientales posteriores al coronavirus "deben ir de la mano y valerse, para ello, de los cambios observados durante la antropausa".

“La pandemia nos dio la posibilidad de poder aprovechar el experimento de ver qué pasa con el impacto humano en el ambiente si frenamos todos, si no producimos todo lo que estamos acostumbrados a producir, si nos movemos menos en auto, si se reduce el número de vuelos”, señala Sergio Lambertucci, investigador del CONICET en el INIBIOMA y uno de los tres autores del trabajo. Y agrega: "Es imposible pedirle al mundo que se detenga porque queremos ver qué pasa cuando eso ocurre, pero el confinamiento a causa de la covid nos dio la posibilidad de estudiarlo".

Por su parte, Santiago Zuluaga, becario doctoral del CONICET en el INCITAP y primer autor del artículo, sumó: “Evaluamos lo que ocurrió en un breve período de tiempo, unas diez semanas, en las que casi todo el mundo entró en confinamiento, y encontramos distintas evidencias que muestran cómo esta pausa tuvo un impacto positivo tanto sobre la especies aéreas (que se vieron mucho menos afectadas, por ejemplo, por colisiones con aviones), como en reducciones de los niveles de contaminación química, lumínica y sonora de ese hábitat”.

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Investigadores del CONICET postulan que la recuperación económica post pandemia debe ser amigable con el ambiente

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Los investigadores destacan que hay impactos que aún no se pudieron constar, aunque se encuentran en estudio, como los efectos de la contaminación lumínica y química sobre las especies aéreas. “Sabemos que la polución lumínica es un problema para la vida silvestre, al igual que la química. Sabemos también que uno de los factores de mortalidad de las aves es la contaminación, dado que todo lo que respiran va a su organismo. Por lo tanto, es posible deducir que la reducción del impacto antrópico en el espacio aéreo tiene que haber tenido un impacto positivo sobre la especies que lo habitan”, afirma Lambertucci.

De cara a un futuro próximo, el trabajo plantea dos escenarios hipotéticos alternativos: uno implica un regreso a la vieja normalidad y otro contempla el cuidado del ambiente. Estos escenarios se evalúan en relación a tres impulsores del impacto humano en el hábitat aéreo: la polución química, lumínica y sonora, la fragmentación del aire y el cambio climático.

“Hay que entender que esta centralización de los seres humanos en sí mismos, despreocupándose de sus impactos en la naturaleza, fue también lo que llevó a la pandemia y, como consecuencia, a la recesión económica actual. La pandemia nos permite entender en qué medida estamos conectados con la naturaleza y cómo nuestra vida y bienestar dependen de ella. Esto nos lleva a la propuesta de volver a la normalidad, pero de mejor manera”, señala Karina Speziale, investigadora del CONICET en el INIBIOMA y coautora del artículo.

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