Judiciales y Policiales
NÚMEROS ESCALOFRIANTES

Morir en una comisaría: ¿Siempre es culpa de la policía?

Daiana Abregú falleció en una comisaría de Laprida. A partir de este hecho, se conoció que el 36% de las 225 muertes en calabozos fue calificada como suicidio

La muerte de Daiana Abregú en una comisaría de Laprida es cuanto menos llamativa por diversas razones. Si bien la versión oficial describe un suicidio, lo cierto es que hasta el momento las pruebas que van conformando la causa hacen creer que a la policía "se le fue la mano" cuando la detuvo por estar alcoholizada, argumento que echó por tierra un médico que atendió a la joven, madre de un niño.

En este contexto de sospecha tras la muerte en la dependencia policial de Laprida, la Comisión Provincial por la Memoria, en las estadísticas volcadas en la página Datos Abiertos, da cuenta de más de dos centenares de muertes en extrañas condiciones dentro de los muros de un calabozo policial entre 2012 y 2021. De un total de 225 muertes, el 35,82 por ciento fue calificado como suicidio; el 34,22 por ciento, caracterizado como "causa desconocida"; el 10,16 por ciento, por incendio; el 14,97 por ciento por deficiente atención médica y el 4,27 por ciento, por agresión física.

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Bajo la figura de suicidio se suelen englobar muertes cuanto menos sospechosas. Suelen existir esos suicidios pero también instigaciones a cometerlos y, además, historias en las que se presenta una muerte auto infligida que en verdad esconde un crimen.

Por otro lado, cuando se habla de "incendio", no se puede perder de vista que se está hablando de masacres como las ocurridas en Pergamino (2 de marzo de 2017) y en Esteban Echeverría (15 de noviembre de 2018).

En Pergamino, se trató de siete muertes de jóvenes entre los 22 y los 27 años detenidos por delitos menores. Seis policías bonaerenses, entre ellos un ex comisario, recibieron condenas desde los 6 y hasta los 15 años de prisión. Se trató de funcionarios públicos que cometieron "abandono de persona agravado", que "no dieron órdenes ni realizaron acciones para salvaguardar la vida" de las víctimas (todos encerrados en una misma celda) y que, además no actuaron para apagar el incendio y entorpecieron el trabajo de los bomberos voluntarios.

En Esteban Echeverría el número de muertos ascendió a diez. Todos hacinados. Tenían de 19 años en adelante. En ese tiempo la comisaría contaba con tres calabozos, todos inhabilitados para alojar personas (como la comisaría de Laprida hoy). Previo a esa clausura, el cupo máximo para alojar detenidos era de diez personas. El día del incendio había 26 repartidos entre tres calabozos. Doce en el número uno; nueve, en el dos y cinco en el tercero. Los últimos cinco se encontraban en los llamados "buzones" o celdas utilizadas para castigo.

Saliéndose de esa década, uno de los casos más emblemáticos fue el de Rolando Ariel Sotes, quien fuera hallado muerto en lo que oficialmente se dijo que fue un suicidio. Ese hecho ocurrió en una comisaría de Azul en 2005.

NOVEDADES DE LA CAUSA

La Justicia de Garantías de Azul rechazó el pedido de eximición de prisión solicitado por cinco policías investigados por la muerte calificada como suicidio de Daiana Abregú, la joven de 26 años fallecida en una comisaría de la ciudad bonaerense de Laprida el 5 de junio pasado.

El abogado Sergio Roldán, representante de la familia de la joven de Laprida, explicó al canal C5N que la jueza de Garantías de Azul Fabiana San Román denegó la “eximición de prisión que habían solicitado los cinco funcionarios” involucrados en el expediente.

Roldán aseguró que la decisión de la jueza San Román está relacionada con que “no está determinado de qué se los va a acusar realmente como para poder eximirlos de prisión, porque posiblemente la responsabilidad por la que tengan que responder tenga que ser una pena alta en expectativa”.

En esa línea, el abogado señaló que cree que “es inminente la detención” de los oficiales, sospechados de haber cometido un crimen.

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