Sociedad
USO DEL IDIOMA

Personas, militantes y "pactos negros": palabras de Clarín

Los medios dominantes como Clarín crean tendencia inconsciente en la opinión pública sólo con elegir ciertas palabras sobre otras al calificar hechos

Las palabras no son inocentes. El idioma es un arma letal si está usado con malicia y astucia. Eligiendo determinados términos por sobre otros es posible inducir a lectores y audiencias sin necesidad de opinar abiertamente, sólo apuntando a crear un clima de adhesión o animadversión hacia el sujeto u objeto apuntado. Tal es el caso permanente del diario Clarín cuyos expertos en la materia ya tienen un diccionario de palabras específicas que provocan rechazo, odio o bronca sin necesidad de más adjetivaciones, y otro de términos más genéricos e inocuos que únicamente describen con ascepcia una determinada situación.

El secretario de redacción del matutino Clarín, Eduardo Van der Kooy, en este caso no fue inocente al titular su columna comparando dos manifestaciones populares. Una era en apoyo a Milagros Sala, la lider de la Agrupación Tupac Amaru procesada desde 2016 en Jujuy y mantenida detenida en cárcel primero y aún ahora en prisión domiciliaria. La otra fue la marcha en recuerdo de los 6 años de la muerte del Fiscal de la Unidad de investigación del caso AMIA, Alberto Nisman.

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Ambas se produjeron en la ciudad de Buenos Aires con pocas horas de diferencia entre una y la otra. Las dos convocaron un número muy diferente de manifestantes. Mientras que la de Milagro Sala fue más masiva (Clarín habla de 5 mil asistentes), la del fiscal Nisman sólo contó con la presencia de unos cientos de concurrentes.

Van der Kooy decidió calificar a los primeros como "militantes" de la lider jujeña, y a los que fueron a la marcha por Nisman los denominó "personas".

Más allá de la obvia intencionalidad al momento de seleccionar con que palabra englobar a los manifestantes de uno y otro evento es evidente la búsqueda de desacreditacion que conlleva la palabra "militante", la cual recuerda a otro término, menos frecuente, pero también muy utilizado sobre todo a comienzos de siglo, en épocas de las marchas de Kosteki y Santillan: "activistas".

Estos términos implicarían, para el lector independiente, un interés menos genuino que el del manifestante espontáneo o coyuntural, el cual despojado de ideología o participación en organizaciones, se expresa con la libertad de su conciencia y no por la "obligación" que implica ir a una marcha siguiendo los mandatos de los jefes de alguna agrupación social o política en la que se milita.

Sin embargo si se lo mirara desde un lugar más ecuánime podria interpretarse que también militan (pero tácitamente y sin una "orga" detrás) para que el caso de Nisman sea un asesinato organizado por el gobierno de Cristina Kirchner. Lejos está Clarín de presuponer algo así.

Por eso diferenciar entre "militantes," y simplemente "personas" es un hecho que implica una discriminación no condenable jurídicamente, pero sí desde la malicia en la construcción falaz de argumentos para calificar a unos y descalificar a otros.

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Resaltadas, las palabras que utiliza Clarín diferenciando las marchas pir Sala y Nisman

Resaltadas, las palabras que utiliza Clarín diferenciando las marchas pir Sala y Nisman

Increíblemente la utilización no inocente de determinadas palabras por Eduardo Van Der Kooy, uno de los más altos responsables del grupo Clarín, no termina allí.

Para justificar la poca asistencia a la marcha en memoria del fiscal muerto en enero de 2015, el periodista apela a una elucubración digna de Maquiavelo (o Alfredo Leuco): la culpa es del enemigo político que intenta "silenciar" el tema de Nisman para que la opinión pública se olvide del caso, y quien está detrás de este macabro plan no podría ser otra que CFK y sus huestes.

Para describir esta situación inverosímil que sólo su mente podría pergeñar, utiliza otra estigmatizacion burda y ruin, que luego fue borrada del artículo, pero que las capturas de pantalla de la publicación inicial nos permiten rescatar.

Van der Kooy apela al giro lingüístico "Pacto negro" como calificativo en el supuesto contubernio del gobierno "K" para dejar en el olvido las causas que le interesan que la gente ya no recuerde.

Sí, en 2021 Clarín sigue utilizando la palabra "negro" cuando quiere descalificar algo o indicar que es sucio, corrupto, incorrecto o espurio.

Una "mano negra", empleo "en negro", una "tarde negra" o "se las vio negras" eran (y a veces, como el caso de Clarín) siguen siendo expresiones lamentables que deberán ser extirpadas del uso cotidiano, comenzando por los medios masivos de comunicación que, como expertos en lenguaje, tendrían que dar el ejemplo.

A manera de recordatorio sólo vale traer a la memoria que Van der Kooy fue quien en 2015 instaló en un artículo de Clarín que el fiscal Nisman podría haber sido asesinado (según sus propias palabras) por un "comando venezolano iraní adiestrado en Cuba" que habría ingresado al departamento por los ductos del aire acondicionado.

Nada de eso fue corroborarado por la investigación judicial.

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