Política y Economía Municipios
EL MOVIMIENTO DE TRABAJADORES EXCLUÍDOS

Carreros en La Plata: creadores de trabajo y recicladores del medio ambiente

Son mil familias en La Plata. Su organización llevó a que conformaran una cooperativa con el municipio local, con 50 trabajadores y un centro propio para el reciclado. Qué historias de vida hay detrás de los carreros y cartoneros, y qué piden para poder seguir viviendo del reciclado. La voz de los actores principales y la postura del Arzobispo Víctor “Tucho” Fernández.

Por Julián Pilatti

Romina García trabaja del reciclado desde que tiene seis años. Comenzó junto a su madre, que con doce hijos, tiraba de un carro desde el barrio Malvinas hasta el centro platense. Una y otra y otra vez, todos los días, para ganarse un mango.

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Confiesa que por entonces tuvieron una “vida bastante difícil”, al punto de tener que sobrevivir en la calle mucho tiempo. Uno de sus habituales refugios era la plaza Moreno, en el corazón de la capital provincial.

Ahora, veinte años después, integra el Movimiento de los Trabajadores Excluidos (MTE), cuya organización le permitió crecer junto a sus compañeros y compañeras. Romina tiene cinco hijos y asume que su lucha es para que algún día ellos sean “algo”.

“Tengo cinco criaturas y la vida del carro no es fácil, pasás por muchas cosas. Hoy prefiero que mis chicos vayan a estudiar”, dice y agrega en medio de sutiles silencios: “quiero que entienda el gobierno que todo esto no es sencillo y espero que nos reconozcan”.

UN TRABAJO CON “CÓDIGOS”

El deseo por el “reconocimiento” no es menor, a la Federación de Cartoneros, Carreros y Recicladores (FACCYR) la integran mil familias solo en el Gran La Plata. Es decir, un aproximado de cuatro mil personas que viven del reciclado en la región. De esos mil integrantes, el municipio que conduce Julio Garro (Cambiemos) acordó con 50 de ellos, quienes conforman una cooperativa y reciben un salario de 3.500 pesos por mes.

Según los últimos cálculos del Indec, una familia necesita 22 mil pesos para no ser pobre y 9 mil, para no caer en la indigencia.

Por eso, varios de los integrantes de la cooperativa hacen una recolección por fuera de su trabajo para sumar unos pesos, en realidad escasos: el precio del kilo varía según los centros de reciclado, pero se estima que el mismo se paga entre 1 y 3 pesos.

Pese a eso, creen que su trabajo es un aporte invaluable para la ciudad y hasta se animan a comparar su proyecto de reciclaje con la empresa Esur, a la cual el municipio viene contratando para que se haga cargo de la basura.

Al respecto, se calcula que el gobierno municipal destina unos 1.5000 millones por año en ese acuerdo con la empresa, -lo que equivale a 150 millones por mes-, mientras que el sueldo de un camionero roza los 60 mil pesos mensuales y el de un recolector, cercano a los 50 mil.

“Nosotros no estamos pidiendo que nos paguen eso, pero sí que reconozcan nuestro trabajo y que nos dejen trabajar”, dice, carro en mano y a punto de salir para hacer su recorrido, Santiago Zapata.

Es que para los carreros –o recicladores ambientales, como también les gusta corregir- “las empresas” que habitualmente manejan el tema de la basura “no saben qué es el reciclado” por eso “entierran todo en el CEAMSE” local.

En cambio, el proyecto que integran las mil familias platenses garantiza el reciclaje de al menos 36 mil toneladas de cartón por mes, además de otro número importante de aluminio y cobre. Es decir, su tarea no solo crea puestos laborales en medio de una aguda crisis económica, sino que además apunta a cuidar el medio ambiente.

La pelea para que sean incluidos en el tratado de los residuos y el reciclado, generó que por ahora los carreros y cartoneros consigan un cupo pequeño dentro del municipio, pero también permitió logros históricos como el de la instalación de un centro de acopio ubicado en 144 entre 47 y 48, en el barrio de Los Hornos, el cual fue construido por los propios integrantes de la cooperativa.

Pero, este año, el Ejecutivo envió un proyecto de ordenanza al Concejo Deliberante local para debatir un nuevo Código de Convivencia ciudadana, el cual, en alguno de sus puntos principales se prohíbe la tracción a sangre que tanto es utilizado por los carreros.

“El nuevo Código de Convivencia directamente prohíbe la actividad y en otro punto se ponen multas de hasta 260 mil pesos por el uso de carros a caballos ”, contó al respecto, uno de los referentes del MTE platense, Rodrigo Bernales.

En el nuevo ordenamiento, el municipio también planea regular las movilizaciones y manifestaciones que no habiliten un carril para la libre circulación del tránsito, así como también genera polémica al buscar penar la venta ambulante sin autorización. Es sabido, que otro de los sectores con los que el municipio tiene constante conflicto, es con los “manteros”.

Al respecto, desde el MTE señalan una permanente contradicción del gobierno de Cambiemos: creen que por un lado, busca prohibir la utilización de los caballos, pero por el otro, “no amplia la cantidad de carreros en la cooperativa municipal”. Ya que estos, por acuerdo con el Ejecutivo, utilizan un carro tirado a mano.

Entre otras normas que atentan directamente con su trabajo, como, por ejemplo, las multas que el gobierno autorizó contra aquello comercios que sacan a la calle elementos reciclables antes de las 21 hs. El horario en que los carreros ya deben dar por finalizada su tarea. 

Al mismo tiempo, denuncian que muchas veces los recolectores de residuos de la empresa Esur “les hacen la guerra”, llevándose solamente las cajas y cartones, sólo para afectar su trabajo.

Foto: Código Baires.

“Lamentablemente somos muchos los que no terminamos el estudio, no tenemos un laburo. La mayoría de los maridos de nosotras están arriba de un caballo. Si nos terminan con esto, no tenemos nada. Y somos más de mil familias, describió Romina, adelantándose a la angustia.

Con similares palabras también respondió Yamila Bravo, quien se encuentra embarazada y pese a eso realiza un recorrido de veinte cuadras por día: “Muchas personas nos preguntan por qué no te buscás un laburo. No hay laburo. Yo tengo primaria y secundario completo, pero no hay trabajo”.

La compleja situación llevó a que una voz cada vez más inmiscuida en los temas políticos sembrara su opinión y le pusiera más presión al gobierno local: el nuevo Arzobispo platense, Víctor “Tucho” Fernández, avaló el trabajo de los carreros y cartoneros y al mismo tiempo señaló la hipocresía de a aquellos que “critican” a la “gente pobre”.

“Uno los ve laburando para llevarles el pan a sus hijos, incluso mujeres porque no les queda otra. Es un trabajo pesado y duro. Cuando uno escucha esas críticas a la gente pobre y los ve trabajar yo pienso ‘vengan a hacerlo un día ustedes’”, fustigó el hombre cercano al Papa Francisco, quien la semana pasada se reunió con un grupo de carreros para “bendecir sus herramientas” necesarias para el reciclado.

Allí, el Arzobispo también enfatizó que el reclamo de los cartoneros es tan solo “conservar sus fuentes de trabajo”. “No piden mucho y es mucho lo que sufren”, reflexionó.

“Fue un gesto para nosotros enorme que reconociera y bendijera las herramientas. Él cree que realmente esto es un trabajo y que no estamos equivocados en lo que pedimos. Un poco lo esperábamos, porque las bases del catolicismo siempre fueron la misericordia y estar junto a los pobres, reflexionó al respecto, Marisa Cantari, otra de las referentes del MTE.

“SOMOS RECICLADORES”

Lo que empezó como un método de supervivencia antes y después de una de las peores crisis que haya vivido nuestro país en el 2001, el tiempo y la organización lo convirtió en un trabajo más.

Uno de sus principales referentes es Juan Grabois, el hombre que ahora lidera el denominado Frente Patria Grande, un sector que reúne a gran parte del progresismo y de la Economía Popular que aglutina la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular.

Con perspectivas de futuro y con una posibilidad real de contribuir a cientos de fuentes laborales y alimentar un proyecto ambiental, su reconocimiento en las calles crece día a día.

Esto no es solo una realidad en La Plata, sino en otras ciudades importantes de la provincia como en San Martín, José León Suarez, Lanús, Lomas de Zamora, Quilmes, La Matanza, Morón, Tigre, San Nicolás, Bahía Blanca, Pinamar, Mar del Plata y Tandil.

“No sabíamos que nosotros hacíamos un servicio y que el municipio tenía que reconocerlo. Hoy por hoy sabemos que es un trabajo, porque reciclamos. Somos recicladores”, describe con cierto orgullo, Romina.

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