Política y Economía Agro
ENTREVISTA EN PROFUNDIDAD

Schiariti: "La semana que viene va a faltar carne"

El Presidente afirmó que sigue el cierre a las exportaciones hasta no resolver el precio interno, y desde el sector responden con un cese a la comercialización.

El pasado 17 de mayo, el presidente Alberto Fernández le comunicó al Consorcio de Exportadores de Carne Argentina la decisión de suspender las exportaciones de carne vacuna por un plazo de 30 días, la cual fue dispuesta a través de la resolución 75/2021, que expresaba que la suspensión "podrá darse por concluida una vez que se verifique el normal abastecimiento, a precios razonables y conforme los acuerdos alcanzados".

De este modo, el gobierno nacional tomó una medida drástica hacia el sector cárnico con el objetivo de bajar el precio de los alimentos, siendo que la carne fue uno de los bienes que más aumentó en el último año, incluso más de un 20 por ciento por encima de la inflación registrada entre marzo de 2020 y marzo último.

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"La fijación de valores del mercado internacional para alimentos locales que constituyen productos básicos de la mesa de los argentinos y las argentinas, implicaría renunciar a los deberes básicos en materia de política económica", expresó la resolución.

Por su parte, las entidades agrarias repudiaron la medida por ser inconsulta, aún cuando la secretaria de Comercio Interior, Paula Español, la había adelantado un mes atrás; y desde la Mesa de Enlace dispusieron un cese a la comercialización de carne que continuará hasta el próximo miércoles, y podría generar desabastecimiento en las carnicerías.

Asimismo, el pasado jueves el Presidente reconoció que la suspensión "no es bueno porque estamos perdiendo dólares", expresó que "los productores y frigoríficos nunca hicieron nada para desacoplar los precios locales de los internacionales", y aseguró que reabrirán las exportaciones "una vez que esté resuelto" el tema de los precios.

Si bien el consumo de carne se ha derrumbado significativamente, Argentina continúa liderando el ránking mundial de consumo per cápita. El derrumbe del poder adquisitivo, el alza de precios y el aumento de las exportaciones, principalmente a China, los principales tópicos de este conflicto en el que aún no se visualiza un horizonte.

En este marco, INFOCIELO dialogó en profundidad con el presidente de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y derivados de la República Argentina, Miguel Schiariti, para conocer la posición del sector cárnico.

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En principio, le pido una breve descripción del mercado de la carne vacuna en Argentina y la relación entre los distintos actores: productores, matarifes y frigoríficos exportadores.

–En la Argentina de cada 100 animales que se faenan, 70 van al consumo interno. De los 30 restantes, 23 animales van a China y 7 son animales pesados y van a la Unión Europea, Israel, Estados Unidos.

A China se venden vacas viejas que los argentinos nunca comimos. El mercado interno trabaja de dos maneras: una por venta directa del productor al frigorífico o al matarife, u operando en el Mercado de Liniers, donde los compradores van y compran con la intermediación de los consignatarios. Mucha gente ha dejado de comercializar en el Mercado de Liniers para achicar gastos. Es un mercado caro porque hay que mandar el animal hasta ahí, pagar la comisión y después volver a cargarlo en un flete hasta el frigorífico. Entonces, cada vez se reduce más el Mercado de Liniers, aunque sigue siendo un mercado importante porque da precios de referencia tres o cuatro veces por semana.

No hay prácticamente intermediarios, excepto los consignatarios; el mercado de la carne es muy transparente, es lo que los economistas llaman “un mercado perfecto”. Porque hay 220 mil productores ganaderos, que son los que venden; hay 4 mil compradores, entre frigoríficos y matarifes; hay unas 60 mil carnicerías en el país; y 44 millones de argentinos que convalidamos o no el precio de las carnicerías. Cuando hay semejante cantidad de operadores en un mercado, éste es perfecto porque no hay posibilidad de hacer acuerdos de precios, ni que uno se imponga sobre otro.

Hace unas semanas hubo una denuncia sobre Coto, uno de los principales compradores de Liniers, por querer imponer un precio. ¿Cómo analiza usted ese evento?

Más que una denuncia fue un apriete a Alfredo (Coto) para que no comprara en el Mercado de Liniers, porque compró esa semana cerca del 5% o 6% del mercado. Fue un apriete concreto y cuando se armó semejante escándalo, desde Comercio le pidieron que desmintiera. Y Coto, empresario hábil, desmintió. Pero los que conocemos el sector, todos sabemos que lo apretaron para que no comprara en el Mercado de Liniers, al punto tal que al día siguiente no compró, por lo menos no lo hizo en el remate público. Sino en lo que se llama ventas al oído, fuera del remate.

–Usted dice que el mercado es perfecto, pero el gobierno denuncia que hay una gran subfacturación sobre todo en el comercio exterior de carne por parte de los frigoríficos.

–Si esto es cierto es porque el gobierno no cumple su función de fiscalizar. Hay un artículo en el que cuentan que no solo en carnes hay ventas de productos argentinos facturados desde Uruguay que nunca fueron a ese país sino a Chile. ¿Y esto qué es? Es el gobierno no fiscalizando. Porque cuando vos tenés los problemas de diferencia de cambio que hay hoy, son realmente muy tentadores para los operadores de comercio exterior, porque una cosa es 100 pesos y otra 150. Y 100 pesos es menos retenciones, que en carnes es del 9%. Es decir, son 90 pesos que lo pagan a un dólar mayorista, por lo cual un exportador debe estar cobrando unos 87 pesos por dólar; y otra son los 150 o 152 del contado con Liquidación o lo que fuera.

En este momento, hay precios de referencia para las exportaciones. El Estado dice este corte a este destino no se puede vender a menos de tanto, con lo cual acotan la posible subfacturación.

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–El presidente dijo el jueves dos cosas importantes: la primera es que el cierre a las exportaciones va a continuar hasta tanto se resuelva el tema de los precios, e indicó que el problema debe ser resuelto por los ganaderos y los frigoríficos.

–Él se postuló para solucionar los problemas del país, pero supone que el tema de los precios se lo tiene que resolver el productor. Es una falacia. Si no levantan el cierre de exportaciones, hoy ya se prorrogó el cese de comercialización hasta el miércoles próximo.

¿Puede haber desabastecimiento de carne?

Sí, la semana que viene va a empezar a faltar carne, y con tres días de no comercialización, el fin de semana que viene no tenes carne.

–¿Y el sector entonces a qué aduce el elevado precio de la carne para los argentinos?

–La carne no es cara. El salario viene cada vez atrás. El problema no es si es caro o no: si yo te digo te vendo un transatlántico en 3 millones de dólares, ¿es caro o es barato?

Y para mí es caro.

–No es caro para vos. Es barato y vos no lo podés pagar. Lo mismo pasa con la carne.

Pero al ser un elemento de primera necesidad, y en referencia al salario mínimo, para el argentino la carne es cara.

No solo la carne, todo los productos son caros. El consumo de alimentos cayó el 9% el mes pasado. Todo es caro porque la inflación es atroz y el atraso del salario es muy grande. Fijate que en los primeros cuatro meses del año, hubo 17% de inflación y se cerraron las paritarias entre el 30 y el 35%, pero en la mano le dieron el 4%, el 5% y el 7%.

Si vamos de marzo a marzo, la inflación fue del 42,6% y, en el mismo periodo, según un estudio del CEPA, la carne vacuna aumentó en 64,6%. Es decir, más de un 20% que la inflación.

–Eso es así, pero el número de inflación es un número mentiroso porque el año pasado hubo muchas actividades que no se ejercieron. Entonces, no hubo cambio de precios. Por ejemplo, salir fuera del hogar, educación, indumentaria. Fijate que el otro día aumentó un 80% la indumentaria porque hace más de un año que no se movía. No digo que los datos del Indec sean mentirosos, sino que es una inflación amañada.

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En cuanto al precio del comercio exterior, según mis datos, de agosto a abril hubo 43 frigoríficos que exportaron 180 mil toneladas de carne refrigerada a 8,6 dólares, y 73 frigoríficos que exportaron 262 mil toneladas a 4 dólares por kilo...

–Esos son los diferentes tipo de carne a diferentes destinos, cuando me decís 8,60 esos destinos son Unión Europea, Cuota Hilton o Cuota 481, y seguramente Israel, donde se vende a 7 dólares aproximadamente. Los otros que se venden a la mitad, es la vaca que va a China.

La vaca que va a China que, según aduce el gobierno, empuja los precios del resto. ¿Ocurre eso o no?

Esa vaca no se consume en Argentina, nunca se consumió acá. China apareció en el mercado hace unos 3 años atrás porque tiene un serio problema sanitario con la peste porcina africana, y tuvo que faenar, aplicar rifle sanitario a alrededor de 200 millones de madres. Imaginate cuánta carne les está faltando a los chinos. Como le falta tanta carne, compra lo que sea, de pollo, de cerdo y carne vacuna, que antes no compraba. Y la carne de vaca que compra, hueso con carne, es carne que antes en Argentina no tenía prácticamente valor porque no se consume; iban a algún embutido o para complementar alguna hamburguesa. No es una carne que vas a comprar a una carnicería.

Y en la línea del gobierno, ¿no puede ocurrir que un productor elija producir ese tipo de carne en vez de la que se consume en el mercado interno?

–No me terminaste de entender. Si es una vaca vieja, nadie se pone a producir animales viejos. Los animales son viejos después de estar 8 o 9 años en el campo pariendo.

Con el cierre de exportaciones, el gobierno cree que va a bajar el precio de los alimentos, está buscando negociar de otra manera con los exportadores o está esperando que el sector le acerque algún proyecto. ¿El sector piensa acercar algún proyecto? Porque decirle nada más que aumente los salarios, no va a conducir a mucho.

–Podemos decir muchas cosas, que aumente los salarios o que baje los impuestos. En un kilo de carne, el 28% son impuestos. Yo creo que esta medida del gobierno no tiene ninguna justificación. Lo que está haciendo el gobierno es buscar un responsable del aumento de los precios eximiéndose de su propia responsabilidad.

–¿Qué opina sobre el proyecto del gobierno para que no se venda más la media res y se venda la carne trozada?

Nosotros como industria estamos sumamente de acuerdo con esto, lo que pasa es que el gobierno saca una norma que es mentirosa en cuanto a su posible ejecución. Porque la facultad de la sanidad animal, y esto está dentro de ese rubro, no es una facultad delegada por el Estado. Si se lee bien la norma, que habla de que no pueden salir cortes de más de 32 kilos, al final exhortan a los 26 distritos del país a que emitan una norma idéntica para que se cumpla. Quiere decir que esto es nada más que una expresión de deseo de parte del gobierno nacional para que esto ocurra de esta manera. Ninguna provincia le ha delegado a la Nación la sanidad animal. Entonces esto no se va a cumplir porque ninguno de los distritos ha sacado una norma parecida.

El gobierno podría influir en las principales provincias ganaderas, como Santa Fe y Buenos Aires, para que realicen estas medidas.

–Si lo hacen en unas provincias y en otras no, no funciona. Porque si lo hace Buenos Aires y no Entre Ríos, por ejemplo, va haber medias reces dando vueltas y entrando en las provincias que sí lo hacen. Y, por otro lado, cuando vos pensas cambiar el sistema de distribución de 14 millones de cabezas por año, que es más o menos lo que se faena, tenés que adecuar las instalaciones sanitarias de los frigoríficos; la mayoría de los cuales no tiene instalaciones para hacer una despostada y un troceo de esas características. Sobre todo los frigoríficos de consumo interno. No hay una exhortación hacia esto, ni nadie que diga, bueno, les vamos a dar crédito del Banco Nación a aquellos frigoríficos que necesiten adecuarse. No hay financiamiento. Por otro lado, vos hoy tenes todo un sistema de camiones armados para distribuir medias reces, esos camiones no servirían más, ahora tendrías que tener camionetas para llevar cajas o lo que fuera. Tenes que cambiar la logística de distribución, y nadie se tomó el trabajo de ver qué implica y cuánto cuesta.

Pero vuelvo a decir, como industria apoyamos firmemente esto. Porque la industria de la carne es una en la que se ganan centavos por kilo, pero funciona porque se trabajan millones de kilos. Entonces, si le ponemos mayor valor agregado al producto, para nosotros va a ser mejor porque vamos a tener un porcentaje un poquito más grande. Es decir, la industria apoya esto pero no se puede llevar adelante sino se toma como un problema integral y no se ponen el gobierno, los bancos y la industria a ver cómo se lleva a cabo y quién lo financia.

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Supongamos que se arma un programa de financiamiento, el Banco Nación larga créditos para que esto funcione en un mediano plazo. ¿Permitiría este proyecto exportar el lomo y que se consuma el asado acá?

–Sí, sin ninguna duda permitiría hacer más cosas. Permitiría que los cortes del cuarto delantero vayan a los barrios de bajos ingresos, por ejemplo. Porque se da la paradoja que, cuando aumenta la carne, en un barrio de escasos recursos aumenta más la falda que el cuadril, porcentualmente. Porque el carnicero tiene que vender toda la media res; no es que hay cortes que vende más y cortes que vende menos. Él recibe la media res y la tiene que vender toda. Entonces, si tiene más pedidos de falda, le aumenta el porcentaje a la falda y aumenta menos los cortes caros. Y en un barrio de altos recursos pasa exactamente al revés.

Esa misma descripción hizo el jueves el Presidente, así que por ahí tan alejados en sus posturas no están...

–Sí, pero él dice traeme las soluciones y después no quiere poner un centavo.

Argentina produce la misma cantidad de carne vacuna que hace cuatro o cinco décadas, pero aumentó la población. ¿Qué se puede hacer para aumentar la producción?

–Néstor hizo en 2006 la misma cagada que están haciendo estos señores: cerrar las exportaciones de carne. Eso generó que el stock ganadero cayera 12,5%. Teníamos 60 millones de cabezas y en dos años y medio tuvimos 47 millones. Eso, además, le costó al país 19 mil puestos de trabajo directos y 35 mil indirectos. El cierre de las exportaciones y los cupos que pusieron después. Todo ese costo todavía la Argentina no lo recuperó. De las 135 mil fábricas que se cerraron en ese momento, solo se abrieron 70. Y del stock de 60 millones, hoy tenemos 54. Todavía no recuperamos la mitad del stock que habíamos perdido.

Pero si uno ve el plano histórico, más allá del 2006, tampoco se venía aumentando en gran volumen la producción argentina.

–No, porque tampoco aumentaban las exportaciones. Fijate lo que ocurrió a partir de 2015: Argentina exportaba 180 mil toneladas de carne, que representaban el 8% de la producción total. En 2019, Argentina exportó, y gracias a China también, 900 mil toneladas y produjo casi 600 mil toneladas más de carne. Porque las 2,4 millones que hacen esas 180 millones de toneladas de 2015, pasó a ser 3.120.000 toneladas de carne. Esta es una diferencia que echa por tierra cualquier especulación sobre el efecto benéfico del cierre de las exportaciones.

Para pasar en limpio, a su criterio a más exportaciones más producción argentina.

Amás exportaciones, más producción argentina y menos incidencia en el precio interno de la carne. Porque hay mucha carne que queda como excedente de exportación. Hay cortes que no se exportan. A los lugares caros, no se exporta el peceto, el asado, vacío, matambre. Hay muchos cortes que quedan en el mercado interno y entonces aumentan el volumen de la oferta al mercado interno.

¿Algo más para agregar?

–Alberto Fernández dice que la carne argentina es cara. Si es cara, ¿por qué nosotros le exportamos carne a Brasil? Y ni los uruguayos, ni paraguayos ni brasileños nos venden carne a nosotros. ¿Será porque nuestros precios son menores a los precios internos de ellos?

O porque la carne nuestra es más rica…

–Lo concreto es que el precio interno de ellos es más caro que el nuestro, sino ellos nos estarían vendiendo carne a nosotros.

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