Política y Economía
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El dramático testimonio de un despedido de La Campagnola: “Tengo 55 años, me mataron en vida”

Antonio Moyano es delegado sindical de una de las fábricas de La Campagnola que cierra en Mendoza. Con 55 años, no sabe si va a volver a conseguir trabajo y tampoco si se podrá jubilar.

El cierre de dos plantas de La Campagnola ubicadas en el departamento de San Martín, en Mendoza, por la decisión de los ejecutivos de trasladarla a Villa Mercedes, San Luis, es otro síntoma de una crisis que hace estragos en el mundo de la producción y el trabajo. Y se reveló en toda su dimensión mediante un testimonio desgarrador.

Es el de Antonio Moyano, delegado sindical de una de las plantas, que habló en "Todo no se puede", en el aire de FM CIELO 103.5. Tiene 55 años y desde los 20 se desempeña allí. Imposibilitado de trasladarse a San Luis, pelea por una indemnización justa y teme por su futuro personal, toda vez que, asume, a su edad, no le será sencillo volver a emplearse.

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“Son 125 trabajadores, somos gente mayor, quien les habla tiene 55 años de edad y 35 años de efectivo”, le contó, apesadumbrado, a FM CIELO. “Toda una vida trabajando”, se lamentó, antes de lanzar una reflexión sobre su futuro: “no voy a tener trabajo, ni sé si me voy a poder jubilar porque no sé si tendré aportes. Nos mataron en vida".

A pesar de que había indicios de que La Campagnola buscaba otros rumbos, la noticia del despido tomó a los trabajadores de sorpresa: es que apenas un par de horas antes de comunicarlo, los trabajadores habían asistido a cursos de capacitación, que se interpretó como un síntoma de prosperidad.

“Llegamos a nuestras casas y nos empezaron a llamar para decirnos que desde el lunes cerraban las puertas. Fue un baldazo de agua fría”, narró Moyano.

La fábrica que se trasladará a Villa Merecedes tiene 70 años de trayectoria, es conocida a nivel mundial. Producen conservas de duraznos, peras, cócteles. También granos, como choclos, porotos, arvejas, lentejas y jardineras. “Nos quedamos con las puertas cerradas y los productos van a seguir existiendo, pero hechos en otras provincias”, sintetizó el trabajador cesanteado.

Más allá de la situación puntual de La Campagnola, toda la zona este de Mendoza está en crisis. “Hay otras fábricas que producen lo mismo y antes trabajaban 4 meses, hoy tienen un solo mes. La zona está desolada, no hay producción, no se puede mantener una fábrica abierta por los costos de la electricidad, del combustible”, explicó Moyano, y remató: “Es imposible seguir viviendo de esta forma, si no cambian las medidas económicas vamos a parecer en muy poco tiempo Venezuela”.

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