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Se enciende la primera estufa solidaria: calefacción segura y barata

Construyeron un  modelo platense de la estufa que se convirtió en una opción económica y confiable para la calefacción de hogares. Mirá de qué se trata.

Un grupo de estudiantes, docentes y no docentes de la Universidad de La Plata (UNLP) construyó un modelo local de la estufa económica que tuvo origen en Neuquén y que se convirtió en una opción barata y segura para calefaccionar hogares.

A partir de un proyecto de extensión, fabricaron este modelo con perfilería de hierro y ladrillos, que se puede utilizar con distintos tipos de leña y residuos de poda. Ahora la idea, según señalaron desde la UNLP, es avanzar con el desarrollo de cocinas que permitan la cocción de grandes cantidades de alimentos.

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El objetivo del proyecto era brindar una opción económica y confiable para la calefacción en hogares de barrios populares desde la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP).

El primer dispositivo de “estufa solidaria” fue instalado en un comedor comunitario “El Arroyito”, ubicado entre las calles 5 y 537 de Villa Garibaldi y cuenta con una doble cámara de combustión que aporta seguridad y eficiencia a la operación. Su construcción demandó una inversión aproximada de 6.500 pesos.

Juan Francisco Martiarena, secretario de Extensión de Ingeniería, mencionó que la estufa solidaria tiene su origen en la ciudad de Rincón de los Sauces (Neuquén), donde ya funcionan estos modelos.

A partir de un trabajo colaborativo con sus promotores, que son docentes y estudiantes de una escuela técnica de esa localidad, se logró obtener una versión local en la UNLP.

La estufa se compone, principalmente, por perfilería de hierro y ladrillos. De su construcción participaron estudiantes, docentes y no docentes de Ingeniería y de la Facultad de Artes.

“El tiempo que demanda entre la fabricación y la instalación es de unas 8 horas, aproximadamente. Esperamos que, a partir de mejorar la práctica, podamos lograr optimizarlo”, detalló el ingeniero.

Según explicó, la estufa utiliza madera o leña que se quema en una primera cámara de combustión. Los gases generados pasan a una segunda cámara, donde se siguen quemando gracias al ingreso de aire secundario.

“Esto hace que se mejore el rendimiento y se logre una combustión más completa, reduciendo la cantidad de residuos tóxicos que se generan en la primera combustión, y terminan saliendo por un escape que da al exterior del lugar donde se ubica”, explicó.

Según Martiarena, entre las ventajas de este sistema, comparado con artefactos de calefacción a gas, es que permite en primera instancia independizarse de este recurso no renovable. Además, en los lugares que aún no cuentan con infraestructura adecuada para su instalación, se puede atacar el problema de la calefacción en el corto plazo mientras se impulsa el desarrollo de los servicios urbanos.

“Otro aspecto interesante es que estas estufas están diseñadas para utilizar cualquier tipo de madera, por lo que se pueden aprovechar residuos de poda que, por esta época del año, son fáciles de conseguir”, destacó.

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