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SE FUERON SIN PAGAR

¿Caballos delincuentes?: Dos equinos "asaltaron" un almacén

El episodio de ribetes insólitos sucedió en el barrio Carrara de la ciudad de Córdoba. Quedó registrado en un video que está siendo viral en redes sociales

La mujer que estaba atendiendo un negocio en el barrio de la capital de Córdoba, se encontraba despachando a un cliente cuando ingresó al local el primero de los dos caballos que después le comerían la mercadería.

La vendedora llamada Florencia, pasada la situación, diálogo con la sucursal cordobesa de Telefé Noticias: “Primero me asusté un montón. Lo llamé a mi patrón e intenté sacarlos con el alcohol en spray, recién ahí empezaron a querer salir”.

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El particular episodio quedó filmado por las cámaras de seguridad del negocio. Se trata de una pequeña despensa de barrio, ubicada en Carrara Norte, de la ciudad de Córdoba.

Luego continuó explicando que jamás se hubiera imaginado que llegarían al negocio dos "ladrones" de ese tipo: “Cuando se asomaron por la puerta nunca pensé que fueran a entrar, pero en un segundo los tenía adentro”, puntualizó Florencia.

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Los caballos que ingresaron a un negocio en Córdoba, y se comieron los alimentos que encontraron a mano

NO PIDIERON MORTADELA

"Ahh, no es tuyo", se escucha en la grabación de la cámara de seguridad que la vendedora le dice al cliente, mientras él ingresa a comprar, seguido de uno de los caballos. A lo que el comprador le responde: "No, estaba acá al lado", desentendióse de cualquier vínculo que, erróneamente, pudiera ligarlo al animal.

Acto seguido el cliente sale del pequeño local y comienza a llamar, sin éxito, al caballo para que se retire de la despensa. "Vení, vení", se escucha que pronuncia, como alertando al caballo.

En ese momento se inicia la desesperación de la comerciante quien grita: "¿Cómo lo saco?", y obtiene respuesta del cliente que le dice: "No se", al mismo tiempo que se observa aparecer un segundo caballo dispuesto a imitar a su congénere, entrando al local.

Cuando la vendedora Florencia atina a llamar por teléfono al dueño del negocio, ya el descontrol allí dentro era total, y los equinos disfrutaban de los alimentos gratuitos de los que se proveían sin temor a represalias.

"Pablo hay un caballo aquí en el negocio. No lo puedo sacar!!!, Ay!, se metió otro, Pablo, está tirando todo. Che!!!, Fiu!!!", se la escucha tratando de echarlos con onomatopeyas poco útiles, al final.

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