Sociedad
SEGURIDAD ALIMENTARIA

Botulismo: qué es, cuáles son sus riesgos y cómo prevenirlo

El Senasa explicó cómo se produce el botulismo y brindó una serie de recomendaciones para prevenir la enfermedad

Luego de que se desatara un brote en Misiones y en el marco de su campaña "No comprometas tu salud", el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) recordó que resulta fundamental tener en cuenta ciertos hábitos de higiene al manipular y consumir alimentos para prevenir el botulismo y otras enfermedades transmitidas por alimentos (ETA).

El botulismo es causado por una neurotoxina producida por el bacilo Clostridium botulinum, bacteria que se encuentra presente en el suelo y en el agua, resiste las altas temperaturas y se desarrolla en ausencia de oxígeno, como ocurre principalmente en conservas.

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En general, los alimentos implicados en brotes de la enfermedad tienen nutrientes suficientes para permitir el desarrollo del Clostridium botulinum; como esta bacteria es un habitante normal de la tierra, está diseminada ampliamente en la naturaleza y cuenta con factores que la hacen resistente a las altas temperaturas, la baja humedad, el secado e incluso a varios tratamientos de conservación que otras bacterias no resistirían.

De esta manera, los alimentos que enferman son aquellos donde ocurrió el desarrollo de la bacteria por falta de higiene, manejo inadecuado de la temperatura de elaboración y conservación o uso inadecuado de otros factores.

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Senasa recomendó evitar el consumo de conservas caseras para prevenir el botulismo

Senasa recomendó evitar el consumo de conservas caseras para prevenir el botulismo

El caso más emblemático de alimentos implicados en la intoxicación corresponde a aquellos envasados y esterilizados por técnicas deficientes, principalmente de origen vegetal –como espárragos, palmitos, aceites saborizados– y también productos de origen animal –como los embutidos secos–.

Por eso, al momento del consumo de conservas y chacinados, las personas deben optar por un producto elaborado comercialmente, que cuente con todas las aprobaciones de las autoridades sanitarias correspondientes.

"Adoptar estos cuidados resulta clave para consumir alimentos inocuos que atraviesan los procesos de fiscalización relacionados con su elaboración mediante las buenas prácticas de manufactura", recalcó el organismo nacional.

En los adultos, la neurotoxina es absorbida en el intestino, atacando el sistema nervioso central. Los primeros síntomas se presentan en promedio entre las 12 y las 36 horas luego de la ingestión del alimento contaminado, y son los siguientes: visión doble, dificultad para hablar y tragar, sequedad de boca y debilidad generalizada. Luego, puede progresar a parálisis total, falla respiratoria e incluso la muerte.

Cómo prevenir el botulismo

Las pautas que brindó Senasa para evitar cuadros de botulismo son las siguientes:

  • No consumir conservas de origen no conocido o sin etiquetas. Siempre se debe visualizar el número de habilitación del producto y del establecimiento elaborador, la dirección del elaborador, la denominación de venta del producto de la mercadería, la fecha de producción y vencimiento y lote, clase de producto y peso.
  • Evitar el consumo de conservas caseras, ya sea de vegetales, carnes, pescados o mariscos de procedencia desconocida, de elaboración artesanal y que no cuenten con los números de registro de producto, sea del Senasa o de la autoridad jurisdiccional, como el número de Establecimiento Elaborador (RNE) y Registro de producto alimenticio (RNPA).
  • Tener presente que los microorganismos se vehiculizan con tierra o polvo. Lavar con agua potable las frutas y los vegetales a consumir, en especial aquellos que por sus irregularidades sean más difíciles de higienizar.
  • Adicionalmente, tener en cuenta que, como el botulismo puede transmitirse por el consumo del propio Clostridium en niños lactantes y es tan grave como la intoxicación, es clave evitar dar miel a los niños menores de un año.

Otros aspectos para considerar al realizar las compras es evitar aquellas latas que presenten:

  • Abombamientos o tapas hinchadas.
  • Expulsión de gas al abrir los recipientes.
  • Turbiedad no habitual del líquido.
  • Abolladuras o que su contenido se vea atípico en consistencia o con burbujas o espuma.
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