Sociedad
DESCUBRIMIENTO Y ERROR 

El Washington Post escribió nota sobre Bidet y argentinos estallaron 

Un artículo del famoso diario de Washington DC habló sobre el bidet como un "gran descubrimiento bisagra" pero los argentinos le marcaron un error imperdonable

No es un invento argentino. Se usa al revés de como la mayoría lo hace en nuestro país, pero nadie puede dudar que somos la nación del planeta más experta en la utilización de uno de los mejores y más útiles diseños del universo: el bidet.

Los europeos, verdaderos creadores del adminículo, lo usan poco, distinto o mal, y en otras latitudes como en Estados Unidos, ni siquiera muchos han oído hablar de él.

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Así le sucedió al autor del artículo que el diario Washington Post publicó esta semana, quien relata como una "revelación tipo epifanía" su encuentro, casual y prejuicioso, cuando tenía 19 años con un bidet, durante un viaje deportivo de Estados Unidos a Europa.

Ahora en su adultez, habiendo valorado la inconmensurable utilidad y superioridad práctica y estética del bidet, lo reconoce como el mejor complemento al inodoro, y se pregunta por qué no se decidió antes a vencer sus prejuicios homófobos (así lo expresa textual), de creer que un chorro de agua en el orificio más "al sur" de su cuerpo, pueda significar un gusto "raro", cuando en realidad ahora implica un cambio en la percepción de su vida entera.

Como era lógico, la nota se esparció rápida y profusamente entre usuarios de redes sociales argentinos que se valieron de las confesiones de su autor para hacer algo de bullying al estilo "sucio" norteamericano de prescindir del magnífico bidet, y la soberbia nacional salió a flote remarcando las décadas de ventaja que le sacamos en este rubro al primer mundo.

Pero también los argentinos notaron que la imagen acompañante del artículo del Washington Post tiene un imperdonable error.

DICE "BIDET" PERO ES UN INODORO

Si bien la frase "I Bidet" estampada en una remera goza de una envidiable creatividad, también es cierto que resume la falta de conocimientos de quien la diseñó.

Porque el dibujo que la acompaña en el dibujo de la nota del Washington Post no es el de un bidet real, sino el de un inodoro con el sistema de "cañito" que arroja agua al estilo japonés.

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La imagen que ilustra el artículo del diario Washington Post sobre el bidet lo confunde con un inodoro con chorrito

La imagen que ilustra el artículo del diario Washington Post sobre el bidet lo confunde con un inodoro con chorrito

En el avanzado país oriental, el inodoro y el baño entero son emblemas nacionales por su avanzada tecnología en el uso de ese implemento que tiene diferentes temperaturas al sentarse, música y ruidos distractorios, y chorro de agua incorporado también regulables en tipo de flor, intensidad, temperatura y ángulo.

Pero nunca podría llamárselo bidet desde ningún punto de vista.

https://twitter.com/Pagina924/status/1528140373775814656

Por lo tanto la nota del diario estadounidense es al mismo tiempo un reconocimiento a la supremacía del bidet, tan común en hogares argentinos desde hace más de un siglo, como un compendio de errores producto de la falta de entrenamiento y conocimiento en la correcta utilización, forma y denominación de un invento francés que Argentina llevó a su máximo esplendor.

ORIGEN Y PASIÓN BIDETISTA

El nombre de bidet se origino en Francia y significa “caballo pequeño”, ya que para usarlo había que montarse sobre él.

El bidet fue evolucionando, y ya para el año 1800 contaba con una bomba manual que lanzaba agua de forma ascendente que se almacenaba en un pequeño deposito.

Se fue mejorando y perfeccionando, y con la aparición de las redes hidrosanitarias el bidet se situó en el baño a lado del inodoro.

Aun no existe un consenso del origen del bidé o bidet, algunos textos indican que fueron los caballeros de las cruzadas cuando regresaron de Jerusalén, y que tenían una especie de tazón; otros aseguran que en el siglo XVII, artesanos Galos, lo inventaron para los jinetes, que pasaban muchas horas a caballo y necesitaban calmar sus “partes nobles” doloridas por el uso constante de la silla de montar.

Historias Innecesarias: Bidet

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