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Estudio reveló cuáles son los mejores y los peores tapabocas

El uso de protectores faciales es una de las claves para la prevención del Covid-19. Cuáles son los más y menos efectivos según investigadores norteamericanos.

El uso de barbijos, tapabocas y mascarillas protectoras es una de las claves que recomiendan los gobiernos de diversos países para prevenir el contagio de coronavirus. Frente a esto, investigadores norteamericanos hicieron un estudio para determinar cuál es el más efectivo y llegaron a la conclusión de que, luego de los barbijos reservados para el personal de salud, lideran el ranking los caseros, fabricados con algodón. 

El relevamiento hecho por especialistas de la Universidad de Duke y difundido en la revista estadounidense Science Advances destaca la importancia del uso de mascarillas ya que un buen número de personas Covid positivas pueden no mostrar síntomas pero sí transmitirlo al toser, estornudar o hablar. Hecho en base a 14 tipos de cobertores, el estudio no solo revela cuál es el mejor, sino también los que menos sirven: “cuellos” y “bandanas”. 

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Para llegar a estas conclusiones, los expertos hicieron que diversos participantes provistos de máscaras hablaran en una habitación oscura en dirección a un rayo láser mientras eran filmados. Posteriormente, el número de gotas que atravesaban el rayo fue analizado por computadora.

Los resultados indicaron que las mascarillas reservadas para el personal hospitalario son las más efectivas, reduciendo la transmisión de gotas en más del 90%, mientras que los cubrebocas faciales caseros de algodón mostraron dar una muy buena protección, con la eliminación de entre un 70% y un 90% de ellas. 

Los “cuellos” que llevan comúnmente los corredores, en tanto, no solo redujeron poco las gotas esparcidas, sino que su uso podría resultar contraproducente. “El sentido común dictaría que usar cualquier cosa es mejor que usar nada, pero este no fue el caso aquí", explicó Martin Fischer, a cargo de la investigación. Y detalló: "Observamos que el número de gotas aumentó cuando el hablante se colocó el ‘cuello’. Creemos que el material descompone las gotas grandes emitidas durante el habla en varias más pequeñas. Frente a esto, advirtió: “A las gotas más pequeñas les resulta más fácil dejarse llevar por las corrientes de aire y poner en peligro a las personas cercanas”.

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