Sociedad
HISTORIAS BONAERENSES 

Dejó el ballet y se convirtió en la mejor bailarina de pole dance de Sudamérica

Hacía ballet desde los 5 años en la Fundación Julio Bocca. Hoy, con 22 años es Campeona Argentina, Panamericana y Bonaerense de pole dance

Valentina Fernández aprendió a caminar y a bailar casi en simultáneo. Tenía apenas 3 años cuando la llevaron por primera vez a clases de iniciación a la danza y no tenía más de 5 cuando ingresó a la Fundación Julio Bocca para practicar ballet, aunque, según ella, la conexión con este arte viene incluso desde antes de haber nacido.

“Mi mamá bailaba, tengo fotos de ella usando las puntas de pie estando embarazada, conmigo en la panza”, dice en diálogo con INFOCIELO la joven de 22 años, oriunda de Don Torcuato, partido de Tigre.

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Cuando volvía a su casa de las clases de danza clásica, veía colgado el tutú con brillos y el calzado de punta que pertenecía a su madre, y quedaba embelesada, soñando con poder usarlo en algún momento. “A mí me quedaba grande, obviamente, entonces no veía la hora de crecer y de que me quedara como a las bailarinas que miraba en la tele con mamá”, cuenta Valentina, aunque aclara que, si bien fantaseaba con triunfar como bailarina, “nunca había hecho nada para que eso pasara porque tomaba clases como hobby”.

A medida que pasaban los años, Valentina empezaba a notar que el del ballet no era precisamente un mundo de princesas; que el universo de ensueño que se despliega sobre un escenario cuando las bailarinas se deslizan de un lado a otro con movimientos suaves, elegantes y llenos de gracia, es el resultado de un proceso extremadamente exigente y muchas veces hostil.

“Por suerte ahora está cambiando, pero antes, en la vieja escuela había mucha competencia, que era fomentada por parte de los maestros, entonces se daban peleas en las clases para ver quién era más flaca o quién tenía la pierna más alta, y eso no era muy lindo”, recuerda la bailarina y comenta que los profesores frecuentemente “ponían de ejemplo a una chica, pero exponían las dificultades de otras y muchas veces eran muy duros con las palabras que usaban. Te decían, por ejemplo ‘tenés que bajar unos kilitos’ o directamente te decían ‘vos te vas a preparar para dar clases porque para competir no estás’”.

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Varias peliculas y series se ocuparon de retratar “el lado oscuro” del ballet, exponiendo situaciones como la competencia desleal entre compañeras; la autoexigencia desmedida, la frustración que experimentan las bailarinas y el sufrimiento al que son sometidas por parte de maestros despiadados, entre otras cosas. Aunque puedan verse como versiones exageradas, la ficción no dista mucho de la realidad: en la búsqueda por acercarse lo más posible a la excelencia, las bailarinas son llevadas al límite de su tolerancia física y mental, y esa severidad termina dejando heridas físicas, pero también otras invisibles. A Valentina le tocó vivirlo en carne propia.

“Cuando tenía 13 años, un maestro me dijo que mi ropa era ‘desagradable a la vista de mis compañeros varones’, a pesar de que era igual a la que usaban el resto de mis compañeras”, relata Fernández y reconoce: “Eso a mí me trabó. Dije ‘no voy a bailar más’ y dejé”.

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Desencantada con la danza clásica, colgó las zapatillas de punta y decidió probar con la carrera de Teatro Musical hasta el 2016, cuando se propuso retomar ballet y demostrarle a quienes no habían confiado en sus aptitudes –incluso a ella misma– que ninguna barrera la frenaría en el camino a cumplir sus sueños.

Valentina bajó 10 kilos y volvió con el mismo maestro que, con sus palabras , había suscitado su alejamiento de las clases, para tomarse revancha.

“Con ese maestro terminamos viajando a Miami e hicimos un montón de cosas de trabajo juntos, pero él no se acordaba que yo era la misma chica a la que le había dicho eso”, comenta la bailarina bonaerense y agrega: “No tomo lo que pasó como algo negativo porque años más tarde me esforcé, volví y le demostré que podía, aunque yo jamás le diría algo así a nadie”.

DEL BALLET AL CAÑO

El pole dance se cruzó en la vida de Valentina Fernández de imprevisto: un día llegó a su casa, se dirigió a la habitación de su madre y, cuando abrió la puerta, se encontró con un caño en medio de la habitación.

“Mi mamá había arrancado a hacer pole dance para hacer gimnasia, como quien se anota para hacer yoga o pilates, y me dijo ‘¿por qué no empezás?’”, señala la talentosa bailarina, que comenzó a asistir con su madre a las clases como un complemento de ballet.

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En apenas un mes y medio, su instructora de pole dance, quien ostentaba en aquel momento el título de campeona sudamericana en esa disciplina, la alentó para que compitiera. Pese a las dudas iniciales de Valentina, pudo convencerla y la torcuatense, sin darse cuenta, iniciaba una etapa en su carrera que en muy poco tiempo la ubicaría entre las artistas más destacadas de este tipo de baile en Argentina y también en la región.

“Ella me preparó, me prestó la ropa para hacer el video de audición, me regaló un trajecito para la competencia y se fue a vivir a Francia antes de que yo compitiera, así que armamos la mitad de la coreo y después me entrenó otro chico que ahora está en Brasil”, indica Fernández. Ese fue su debut en una competición, donde obtuvo el primer puesto, y después llegarían muchas más victorias: en 2018 logró obtener tres títulos y convertirse en Campeona Argentina, Panamericana y Bonaerense.

Valentina Fernandez- 1er Puesto Pole Show Profesional- Panamerican Pole Championship 2019 -

Para perfeccionar su técnica, se trasladó a Nueva York, donde fue instruida por artistas internacionales como Thayne Riley Jasperson, y tomó clases en las escuelas Body & Pole y Broadway Dance Center. También, participó de seminarios en Brasil a cargo de Natalia Tatarintseva y Guilherme Ambrosio, y de los reconocidos Anastasia Skukhtorova, Marlo Fizken, Kenneth Kao, a nivel nacional.

En 2019 se presentó en la competencia de Aero Dance Show en Brasil, donde sumó un nuevo título en la categoría “Pole Show” y volvió a quedarse con el primer puesto panamericano.

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Valentina, que dejó atrás el ballet para dedicarse de lleno al pole dance, asegura que esta última disciplina no solo potenció su físico, sino que también la ayudó a forjar su carácter. “Me animé a mirarme al espejo, a aceptarme mucho más. Además el cuerpo me empezó a cambiar, me fui marcando porque es una disciplina que requiere de mucha fuerza”, afirma la joven de 22 años y continúa: “Tenés que estar sí o sí con muy poca ropa porque si no, no tenés agarre para la barra y eso te ayuda a animarte a mostrar un poco más. Después también está el hecho de que yo arranqué con 18 años y todo mi entorno tenía ya 30, así que tuve que crecer un poco más rápido para encontrar mi lugarcito”.

Apenas comenzó la pandemia, puso en marcha su emprendimiento: VAF Pack, una plataforma que incluye desde clases de danzas hasta planes nutricionales orientados a bailarines de élite.

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“Estoy dando clases en Don Torcuato y estoy por abrir un estudio que se llama VAF”, comenta la campeona de pole dance y destaca que la idea de su proyecto “es tener un lugar que te ofrezca todas las herramientas sin que tengas que estar viajando de un lado a otro: que tengan expresión teatral, que tengan técnica de la danza, que tengan pole, nutricionistas”.

Recientemente Valentina Fernández fue convocada por Lolo Rossi y Eugenia López, las jefas de coach de La Academia de Showmatch (Eltrece), el programa conducido por Marcelo Tinelli y tuvo la oportunidad de hacer su presentación en vivo ante miles de televidentes. Además coacheó durante un tiempo a la actriz Mariana Genesio Peña y a la periodista e influencer Julieta Puente, preparándolas para la ronda del baile del caño.

Valentina Fernández es pole dancer y deslumbró con su talento en el Caño

La instructora de Don Torcuato, que actualmente le da clases tanto a nenas a partir de los 5 años, pero también a personas de entre 50 y 60 años, asegura que “no hay edades, no hay contexturas físicas, no hay alturas, no hay nada que impida a alguien hacer pole dance”.

Mientras continúa enseñando, no pone en pausa los entrenamientos, con la mira puesta en las competiciones que, se espera, vuelvan a finales de este año. “Mi sueño es seguir pisando escenarios, ojalá que sea bailando tanto en pole, como sin pole. Me gusta mucho recibir los aplausos y el amor de la gente”, concluye Valentina.

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