Política y Economía
¿UN CONFLICTO SIN RETORNO?

El titular de AUBASA le abre un álgido conflicto sindical a Axel Kicillof

Trabajadores de peajes de SUTPA, mantienen un fuerte conflicto con el titular de AUBASA, Ricardo Lissalde. Hay conciliación pero el gremio aún no acata.

El gobernador Axel Kicillof quedó en medio de un conflicto de máxima tensión entre el gremio de peajes SUTPA – liderado por Facundo Moyano- y el presidente de AUBASA, Ricardo Lissalde, a quien el gremio busca desplazar del cargo por “incompetente” y “autoritario”.

Luego de dos jornadas de paro y de protestas con barreras levantadas que generaron importantes pérdidas económicas a las arcas provinciales - AUBASA es una empresa pública propiedad de la provincia-, el ministerio de Trabajo decidió intervenir en el conflicto y dictó la conciliación obligatoria.

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La disposición busca calmar las aguas y abrir un canal de negociación durante los siguientes quince días, aunque hasta el momento el gremio no se mostraba dispuesto a acatar: “Por ahora seguimos con la medida de fuerza”, explicó una fuente sindical ante la consulta de INFOCIELO.

https://twitter.com/Sutpacgt/status/1570486750212132864

Desde el entorno sindical, confiaron a este medio que la mala relación entre los trabajadores y el ex diputado provincial se remonta al inicio de su gestión, producto de supuestos malos tratos a los empleados: “Desde que ingresó en 2021, empezamos a tener problemas para poder dialogar y ser intermediario entre los trabajadores y la empresa” revelaron. Ese primer foco de conflicto, derivó en una medida de fuerza que se extendió a lo largo de seis días.

Sin embargo, la gota que rebalsó el vaso se habría producido en los últimos días, a raíz del despido del gerente de sistemas: “Lo empezó a perseguir, amenazar y lo despidió” advirtió alguien con llegada a la cúpula sindical. A su vez, denunciaron que las supuestas intimidaciones alcanzaron a coordinadores y otros empleados de rango medio.

Un comunicado dado a conocer desde SUTPA, mencionó explícitamente actos de “autoritarismo”, “destrato” y “falta de predisposición al diálogo”. Otra fuente gremial, agregó un dato revelador a este portal: “Es la primera vez en 17 años que nos pasa que los jerárquicos están pidiendo afiliarse al sindicato” dijo.

La reconversión laboral uno de los puntos fuertes del conflicto

Distintos trabajadores coincidieron en que uno de los puntos más fuertes de las disputas con el titular de AUBASA, Ricardo Lissalde, se centra en la aplicación de tecnología y reconversión laboral.

En ese sentido, SUTPA, denunció presuntas maniobras del responsable de AUBASA para implementar la tecnología “a partir de la colocación arbitraria de antenas” en las vías de todas las estaciones. Esas acciones, se habrían producido “sin tener en cuenta al trabajador” ni “un adecuado proceso para proyectar su implementación sin afectar la dotación del personal”.

Otro de los focos de los reclamos, está dirigido sobre el presunto “desconocimiento de la actividad” de Lissalde y su “falta de interés”, algo que incluso también fue insinuado por intendentes de la Costa Atlántica ante la falta de mantenimiento de la Ruta 2. Para justificar esa afirmación, SUTPA puso como ejemplo la suspensión de la construcción del Centro de Monitoreo de Santa Teresita. “Queda expuesta su intención de no generar espacios propicios para la recalificación del personal de peaje en nuevos puestos” alertaron desde el sindicato a través de un comunicado.

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Además lo acusan de ordenar el levantamiento de la base de seguridad vial en San Bernardo “que brinda un servicio más efectivo para los usuarios y acorta distancias en el recorrido para los trabajadores y el cierre de la oficina de Mar del Plata”.

¿Cuál fue la defensa realizada por los directivos de AUBASA?

Tras comunicar que el Ministerio de Trabajo dictó la conciliación obligatoria e intimó a “prestar los servicios de manera normal”, desde la empresa presidida por Ricardo Lissalde negaron las acusaciones y aseguraron que “AUBASA viene cumpliendo de manera estricta con las obligaciones salariales con las y los trabajadores como así también con las contribuciones y aportes al Sindicato, a la obra social y a la Mutual”.

En ese marco, se mostraron incrédulas por la medida de fuerza y consideran que “no existen motivos que justifiquen un conflicto de esta magnitud, que causan daños irreparables” dijeron.

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Incluso se excusaron en la autonomía de la empresa para tomar decisiones “en el marco de las facultades que le son propias, para el cumplimiento de los objetivos trazados” dijeron.

Aunque se mostraron abiertos al diálogo, la relación parece quebrada y sin un punto de retorno. Los próximos días serán clave para intentar buscar una salida política a un conflicto que está más caliente que nunca.

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