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Mario Retik, el guardián del archivo fotográfico bonaerense

A través de postales centenarias, el archivo del Ministerio de Infraestructura rememora la historia de la provincia de Buenos Aires. La palabra de su creador.

Lejos de cualquier pronóstico, un fotógrafo curioso y una serie de negativos venidos a menos conformaron la génesis del archivo digital que hoy permite reconstruir la historia de la provincia de Buenos Aires a través de imágenes.

Fue antes del 2008 cuando Mario Retik se topó con los rollos en el Ministerio de Infraestructura y pudo escanearlos. Y si bien la mayoría contenía firmas de convenios que ya no revisten demasiada relevancia, luego aparecieron más. Entre ellos, postales de la demolición del Teatro Argentino de La Plata y el surgimiento de otros edificios públicos emblemáticos.

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Hoy, el archivo tiene más de 50.000 imágenes escaneadas y su cuenta de Facebook alcanza los casi 25.000 seguidores sin ningún tipo de publicidad. La plataforma muestra tesoros arquitectónicos de los distintos municipios bonaerenses y da cuenta de los cambios que fueron sufriendo a lo largo de la historia.

El guardián detrás de estas imágenes recuerda qué fue lo que lo llevó a crear esta suerte de máquina del tiempo provincial: vivió tres años en Jerusalén y trabajó en el Museo de la Cultura retratando a buena parte de sus creadores de Estado quienes, al tratase Israel de un país joven, permanecen vivos.

"Fue como una ficha que me quedó y me pregunté por qué no hacer algo parecido, guardar la memoria", cuenta Retik en diálogo con INFOCIELO desde el piso 14 del ministerio, donde antes de una oficina había un laboratorio oscuro con bandejas y ampliadoras para copiar en blanco y negro.

"Los argentinos no le damos mucha bolilla a la historia; somos superados por los acontecimientos. Lo que sucede es tan denso que no miramos para atrás. Y como, además, los hechos son repetitivos, es muy fácil confundirse. Vivimos a los cachetazos. Tantos golpes hemos tenido que quedamos bastante tololos, al menos mi generación", reflexiona.

Fue esta necesidad de retomar el pasado para mejorar el futuro uno de los impulsos del fotógrafo, quien también trabaja en la Casa Curutchet desde hace más de una década.

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Una búsqueda minuciosa

Si bien fotógrafos de distintos países inmortalizaron con sus cámaras las principales edificaciones del territorio bonaerense, el material no quedó en la provincia. "Como sabían que los negativos se iban a arruinar o nadie se iba a ocupar, la mayoría se los llevaba", dice Retik.

En esto radica la magia del archivo: el platense dedicó horas y horas a rastrear postales a través de la web. "Muchos fotógrafos que no tenían dónde dejar su material lo dejaban en Harvard, Suiza, Londres", explica. "Entrás en Cambridge y te encontrás con un fotógrafo que vino en el 1800 y entre su material del mundo tiene tres imágenes del colegio Normal III", agrega.

Es que desde fines del siglo XIX llegaban personas con sus cámaras al hombro para "ver qué estaban haciendo acá". Y es por eso que La Plata es la única ciudad del mundo documentada desde la piedra fundamental. "Dardo Rocha tenía un fotógrafo que mandaba cada dos años para que hiciera el libro fotográfico y ver la evolución", detalla.

Además del archivo bonaerense, Retik fundó otro local en Benito Juárez, junto a César Marini. "No tenía ni museo. Había que salir por radios y diarios pidiéndole a la gente que abriera los placares, que sacara la caja del vestido de novia, e íbamos con una CPU y escaneábamos el material", recuerda.

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El antes y el después

El Facebook del archivo fotográfico del Ministerio de Infraestructura recoge centenares de comentarios de personas que ven los cambios con nostalgia.

"La fotografía permite viajar en el tiempo. Si tenés 60 años y ves una foto de cuando tenías 25, recordás el ímpetu y la energía que tenías y tu mirada hacia ese espacio te lleva a revivenciar tu juventud", reflexiona el hombre, padre de tres hijos, acerca de lo que, posiblemente, sientan varios de quienes consumen el contenido publicado.

Algunas de las imágenes que contiene el archivo, hay que aclarar, son retocadas. Y si bien esto es tema de debate en el mundo de la fotografía, su creador tiene una postura muy clara al respecto: "La función del que labura acá es tratar de brindarle a la gente lo que uno ve que está buscando".

En este sentido, reflexiona: "El color de muchas fotos es sepia porque la imagen tiene cien años y el fijador estaba medio baqueteado, no por elección del fotógrafo. Todo lo que exponés a la luz envejece, como todas las cosas que hace el ser humano lleva in situ el germen de la destrucción".

Luego, continúa: "Si yo tomaba esa imagen, la pasaba a blanco y negro y trataba de hacer una imagen del siglo XXI, la gente en lo popular lo agradecía. Algunos decían 'No es lo original', pero lo original fue hace 100 años, es el negativo de esa copia. Si uno quiere armar una memoria visual, está bueno también hacerle un mantenimiento".

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Atención, precisión, oportunismo e intuición

Aunque Retik celebra que el avance tecnológico haya democratizado el acceso a la fotografía (así como a muchas otras disciplinas artísticas y técnicas), también resalta las características que, según él cree, son importantes en un fotógrafo: atención, precisión, oportunismo e intuición.

"Sin el sol, todo sería caos y confusión, nos llevaríamos las cosas por delante, no existiría la posibilidad de nada. Pero si miramos al sol sin filtros, quedamos encandilados. Recibir demasiadas fotos es como mirar al sol sin filtros. En definitiva, después es como no tener nada", reflexiona.

En esta línea, afirma que lo importante es el sentido que le da a la imagen quien dispara. "¿Por qué sacás fotos? ¿Cuál es tu necesidad?", pregunta retóricamente.

"Sacar 50 fotos de la misma cosa es como matar una mosca con un misil, la sensación mágica es estar atento al momento preciso, prestar atención a qué es lo que están diciendo, la reacción de los gestos a partir de la palabra del otro", piensa.

En este contexto, recuerda sus comienzos en el universo audiovisual y hace énfasis en dos etapas puntuales de su vida. Una, de cuando era solo un adolescente; la otra, de su paso por Jerusalén.

"Mi viejo a los 16 años me colgó una Zeiss Ikon y me dijo 'Llevátela y sacá fotos'. Yo me iba a Brasil y él confió en mí, que era bastante vago. Me dio algo super valioso. Y me quedó esa ficha en la cabeza", dice.

Luego, se remonta a Israel: "Yo no sabía hablar en hebreo, tenía una necesidad de comunicación espantosa y la cámara me permitió esa sociabilización con el otro, esa relación que iba más allá del lenguaje. El lenguaje era la fotografía y todos la entendíamos sin palabras. Sentí escalofríos cuando me di cuenta del poder que me otorgaba".

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Un legado para el futuro

A lo largo de su extensa carrera, Retik tuvo ofrecimientos para trabajar en medios de comunicación. Sin embargo, siempre eligió permanecer en el ámbito estatal porque "al trabajar dentro de la estructura, uno trabaja para todos".

"Siento que el Estado me dio la posibilidad de tener una silla, ocupar un espacio que dejó otro fotógrafo, como una carrera de postas. Me voy a jubilar y, aparte de dejarle a un fotógrafo el lugar, estoy creando un espacio de archivo que no existía, que se puede desarrollar y ser útil para todos. Abierto, libre, sin marcas de agua, para que la gente lo pueda utilizar", sostiene.

En la misma línea, el creador del archivo también trabaja junto a un grupo de colegas en la Asociación de Fotógrafos Institucionales de la República Argentina (AFIRA), bajo el objetivo de que cada municipio del país tenga a una suerte de "escriba" que guarde su memoria visual más allá de la gestión de turno.

"La idea es armar material para que los chicos de sexto grado salgan de la primaria y tengan un libro donde haya una comparativa del antes y el después", explica.

"Estoy convencido de que esas imágenes les dan a los chicos la posibilidad de pensar que se puede cambiar el mundo. Así de ambicioso es lo que la fotografía me genera. Una imagen en un chico puede disparar la energía suficiente y necesaria como para decir: 'Yo esto voy a cambiarlo, porque si se pudo cambiar, yo también voy a poder'", cierra.

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