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Pedido de contraseñas y aislamiento: los signos de un vínculo violento y cómo ayudar a quien lo atraviesa

Las relaciones sexo-afectivas pueden estar cargadas de situaciones de violencia y desigualdad. Cómo identificarlas y de qué forma acompañar.

La forma en que nos vinculamos está atravesada por lo que nos dicen en nuestras casas, las enseñanzas de la escuela, las películas que vemos, la música que escuchamos y otros tantos factores que condicionan lo que hacemos, cómo lo hacemos y cuáles son las cosas que consideramos "normales" o "esperables" en determinadas situaciones.

En este marco, no hay que olvidar que gran parte de los elementos que nos rodean han estado (y continúan estando) signados históricamente por violencias de distintos tipos, en su mayoría camufladas o naturalizadas, que buena parte de la sociedad comenzó a poner en cuestión gracias al arduo trabajo de los feminismos a lo largo de los años.

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Para evitar relaciones atravesadas por el maltrato y la desigualdad, resulta entonces indispensable aprender a identificar ciertos signos de alerta, problematizarlos, saber pedir ayuda en caso de necesitarla y educarnos para poder acompañar de la mejor forma posible a quien vive una situación de esta naturaleza.

Cómo se identifican los vínculos violentos

"Lo que en principio podría ser deseable o agradable empieza a tornarse angustioso, nos impide desarrollar la vida de manera plena o comienza a limitarnos en nuestras actividades y deseos", explica en diálogo con INFOCIELO la socióloga Melina Capucho respecto de las primeras muestras de un vínculo de este tipo.

"Podemos encontrar cambios en su conducta, ver que deja de desarrollar ciertas actividades, que empieza a adoptar los deseos o acciones de la otra persona como propias buscando seguir agradándole o que se aleja de amigos a los que frecuentaba", continúa.

A su vez, la profesional, quien participa del dictado del taller sobre noviazgos violentos “Cortá a tiempo” impulsado por la Dirección de Políticas de Igualdad que conduce Alejandra López, aclara que estos signos "no son grandes cuestiones visibles, sino muy sutiles y del día a día" y amplía: "No es que las 24 horas se expresa esta violencia, sino que va y viene de una manera circular, que es lo que dificulta identificarlo y salir de esa situación".

"Generalmente, esto viene acompañado por lo que se conoce como 'luna de miel', 'calma' o 'reconciliación'", agrega, y detalla que es en este momento cuando quien ejerce la violencia plantea que no lo va a volver a hacer, se excusa y logra que la otra persona crea que se trató de algo excepcional.

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Melina participa del dictado del taller sobre noviazgos violentos “Cortá a tiempo” de la Defensoría del Pueblo

El mito del amor romántico

Para prevenir relaciones violentas es necesario hablar también del concepto de “amor romántico” que, junto a las desigualdades de género y los estereotipos de masculinidad y feminidad, instala creencias y representaciones que sientan las bases de nuestras formas de vincularnos.

En este marco, la socióloga pone en cuestión frases como “Es mi media naranja”, “Me cela porque me quiere”, “Por amor todo se perdona” o “El amor verdadero debe durar toda la vida”, las cuales sugieren, por ejemplo, que existen las relaciones predestinadas y que somos personas incompletas sin una pareja.

"El mito del amor romántico es una de las bases fundamentales del patriarcado, el cual nos pone en condiciones de desigualdad. Incluso en los vínculos sexo-afectivos no nos relacionamos en el vacío, hay un sistema que nos viene transmitiendo mensajes desde la música, las películas, las propias casas y escuelas, que hacen que vayamos asociando el amor con prácticas violentas", reflexiona.

Melina Capucho - Corte 02.mp4

El mito del amor romántico es una de las bases fundamentales del patriarcado

Pedido de contraseñas, aislamiento y críticas

En los últimos años, la Defensoría del Pueblo a cargo de Guido Lorenzino realizó un relevamiento en escuelas bonaerenses en el que se identificaron algunas de las prácticas violentas más comunes. Según los datos obtenidos, estas son:

  • Criticar la apariencia o la ropa de la pareja en público o privado.
  • Menospreciar la opinión de la pareja en público o privado.
  • No tener en cuenta a la pareja a la hora de tomar una decisión que la involucra.
  • Revisar el celular de la pareja o pedirle sus contraseñas como "prueba de confianza".

En respuesta a situaciones de este tipo, muchas personas encuestadas (la gran mayoría mujeres), dijeron haber tomado estas decisiones:

  • Distanciarse de familiares o amigos.
  • Incluir a su pareja en salidas con amigos para que no se enoje.
  • Ceder a deseos sexuales del otro por temor o presión.

Además, se han registrado situaciones más explícitas, como amenazas, golpes y agresión sexual.

¿Cómo ayudar a alguien que sufre violencia?

Según describe Capucho, hay dos caminos principales para brindar ayuda ante casos de esta naturaleza. Uno depende del Estado y el otro está al alcance de todos.

"Si alguien nos cuenta lo que le pasa porque somos su persona de confianza, debemos tener una escucha atenta y callarnos para que pueda desarrollar su relato y contar sus temores e inquietudes", dice la coordinadora de la Dirección de Políticas de Igualdad la Defensoría.

Además, destaca que es importante "no presionar ni esperar que sea un discurso organizado y con todos los elementos que nos parecen importantes, sino dejar que cuente lo que pueda cuando pueda".

"Son personas que generalmente se encuentran aisladas o han dejado de participar de espacios compartidos, por lo cual debemos mostrar disposición al diálogo, ser pacientes y no desesperarnos si no actúa como queremos", agrega.

Por último, aclara que en caso de sentir que uno no es capaz de tener este tipo de escucha, es posible "pasarle la posta a otra persona (por ejemplo, otro amigo) para que no quede desconectada".

En relación a las medidas del Estado, la socióloga recalcó la necesidad de una implementación efectiva de la Educación Sexual Integral (ESI) en todas las escuelas y recordó los canales de asistencia y orientación gubernamentales: la Línea 144 y su WhatsApp 1127716463, el 911 para casos de urgencia, el WhatsApp o Telegram de la Provincia 2213530500 (solo mensajes escritos) y la Línea Hablemos 221-602 4003 para varones que ejercen violencia. Además, la Defensoría del Pueblo de la provincia de Buenos Aires tiene a disposición sus redes sociales para recibir consultas y brindar información.

Melina Capucho - Corte 03.mp4

Para ayudar a alguien inmerso en un vínculo violento es necesaria una escucha atenta

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