EN MODO TEG

De Merkel a Bolsonaro: la agenda internacional de Alberto Fernández

El presidente Alberto Fernández refuerza después de un año de pandemia los vínculos con la región y busca alianzas en Europa y Asia. El rol de Daniel Scioli.

Por fuera de sus acercamientos personales o incluso hasta partidarios, Alberto Fernández comenzó a trazar desde el inicio de su gestión una agenda internacional similar a la aplicada por Néstor Kirchner durante su presidencia. El Grupo de Puebla coexiste con el refortalecimiento del Mercosur que retomó tras la victoria de Joe Biden –la lectura de la derrota de Donald Trump aplica mejor-, el acercamiento clave con Rusia y China, y las alianzas con Emmanuel Macron y Angela Merkel de cara al mercado internacional y a la renegociación clave de la deuda con el FMI.

“No lo tengo a Néstor, a Lugo, a Evo, a Correa, a Lagos, a Chávez; a duras penas somos dos los que queremos cambiar al mundo: uno está en México (por López Obrador) y el otro soy yo”, lamentó en junio del año pasado el presidente en una entrevista. La declaración no fue casual: Fernández recibió el incondicional apoyo durante su campaña del Grupo de Puebla y asumió con un Mercosur en ruinas, que había hecho “poco y nada” en materia de geopolítica cuando las Fuerzas Armadas depusieron a Evo Morales.

TE PUEDE INTERESAR

El trazado de su agenda internacional encontró en la pandemia un inesperado disparador que ofició de trampolín político: la Argentina pudo ocupar cierto “nivel de relevancia” por los avances científicos locales y se desenvolvió con peso y soltura en lo que fue –y sigue siendo- la ardua negociación por las vacunas, que tiene en guerra comercial al mundo. Sin embargo, fue uno de los primeros mandatarios en instalar y acompañar una agenda común de cara a la “post pandemia” en los principales foros internacionales. Fue allí en donde tras un fallido inicio con Macron, forzó dos alianzas clave: Francia y Alemania.

unnamed (9).jpg
Ángela Merkel, canciller alemana, aliada del gobierno de Alberto Fernández

Ángela Merkel, canciller alemana, aliada del gobierno de Alberto Fernández

“El diálogo con Merkel es fluido y hay una relación de mucho respeto”, señalan desde el Gobierno. Pese a que la canciller alemana no se presentará en las elecciones locales de septiembre por disposición de su partido, la Unión Cristianodemócrata, los 16 años de Merkel en el poder y su intachable reputación internacional la convirtieron en una de las principales aliadas para la Argentina.

Su apoyo fue clave no sólo en el cierre del acuerdo con los bonistas privados, sino que “emparejó” un poco la cancha de Martín Guzmán con el FMI y el Club de París. Aunque los ojos de la agenda local siguen más de cerca lo que sucede con el Fondo, lo cierto es que el pago más pesado para la cartera económica son los 2.300 millones de dólares con el Club de París. Merkel movió sus fichas en ambos grupos que comparten casi en su totalidad la composición de los países miembro.

“El escenario mundial ya no es el mismo que el de diciembre del 2019”, reconocen desde el Gobierno. La lectura del presidente es estratégica: pese a que el mundo atraviesa una profunda crisis sanitaria, la mayoría de las principales potencias también sufrirán por años los coletazos del desajuste financiero que generó el parate mundial de la economía. “Es clave el lugar en el que se pare la Argentina, en un momento que puede ser bisagra para ‘cambiar el orden establecido’”, suman.

Pese a las dos alianzas clave en Europa, el Gobierno aguardó con paciencia el desarrollo de las elecciones en Estados Unidos. La continuidad de Trump no sólo condicionaba y tensaba aún más las relaciones en la región, sino que además amenazaba con poner aún más trabas con el FMI. La victoria de Biden se celebró en todo el Gobierno, pero con especial energía en Economía, que espera para febrero la designación de un funcionario clave con el que esperan “cerrar” el acuerdo con el Fondo. No se descarta una eventual cumbre bilateral con Washington, con el futuro del Mercosur como uno de sus principales temas.

3479110.jpg
Alberto Fernández acompañó a Evo Morales hasta el límite internacional con Bolivia

Alberto Fernández acompañó a Evo Morales hasta el límite internacional con Bolivia

“Menos Puebla, más Mercosur”, destacan en el Gobierno y el presidente cumplió con su premisa. Mientras que apoyó, asiló, respaldó y acompañó de regreso a Bolivia a Evo Morales; también se sentó con Sebastián Piñera para aceitar la consolidación del Mercosur como un bloque de cara a las negociaciones internacionales. “Juntos tenemos peso, por separado no”, se sostuvo en privado; al tiempo que recordó a Juan Domingo Perón y puso como ejemplo la victoria del Frente de Todos en la Argentina.

Unidos en la diferencia, es la bandera que Fernández agitó para la reconstrucción del peronismo en la Argentina y ahora lleva al escenario internacional. Mientras sostiene su sólido vínculo con José Pepe Mujica –a quien incluso intentó emular en más de una ocasión con actos simbólicos a lo largo de su primer año de gestión-, también almorzó con Luis Lacalle Pou para “descongelar” la relación con Uruguay.

El combo de separar la agenda “ideológica” de la económica funciona, hasta que el “tema Venezuela” se instala en la agenda y las voces discrepantes –incluso del Frente de Todos- se activan. Es por eso que el acompañamiento a Evo (y la épica postal de su cruce fronterizo), así como también la ayuda en el envío de las 20 mil dosis de la Sputnik también se "cuelan" en el temario.

La apuesta es ambiciosa: ser el gestor de la agenda común regional para impulsar el relanzamiento de un bloque geopolítico –que incluye a México-, con el objetivo de “nivelar la cancha” de cara a las negociaciones comerciales en un mundo destruido por la pandemia y “más desigual”. “Hay algo ahí del ‘modelo Néstor’, de su proyección internacional como el líder de un grupo. Pero el mundo cambió y la agenda ideológica no puede separarse con tanta facilidad de la comercial”, sostienen voces disidentes del Gobierno.

el-presidente-alberto-fernandez-se-comunico-su-par-chino-xi-jinping.jpeg
Diálogo telefónico de Alberto Fernández con su par chino 

Diálogo telefónico de Alberto Fernández con su par chino

Los malabares para conciliar Puebla con Mercosur se aplacan cada vez que Fernández dialoga con Merkel o asume un rol clave en las cumbres virtuales del G20 y los foros internacionales. “Habla mucho, es cierto; pero también los medios le dan más atención a ese llamado que a otros”, desestiman en Casa Rosada.

Con poquísima disposición a delegar, Fernández también intervino en otro de los vínculos clave: China. “Las negociaciones por la vacuna se trabaron y tuvo que intervenir”, justifican desde Balcarce. Mediante una carta, Fernández acercó posiciones con Xi Jinping, removió el barro de la negociación con la farmacéutica estatal Sinopharm y avaló el recambio del embajador para avanzar en la agenda comercial, luego de la reducción de importaciones de carne para controlar los precios del mercado interno.

Desde el ministerio de Desarrollo Productivo trabajaron todo el 2020 en el modelo de exportaciones industriales. Bajo la directiva de Matías Kulfas, el secretario Guillermo Merediz avanzó en el plan “for export” con las Pymes a la cabeza. El ingreso de dólares es necesario, la reconversión industrial uno de los pilares del Frente de Todos para avanzar en la prometida “reactivación económica” y juega un rol clave también en la agenda geopolítica.

U6JRYPXA6VHDDJ5HV3TWO6N6Y4.jpg

El otro “pendiente” en la agenda internacional es el vínculo con Brasil, uno de los principales socios comerciales de la Argentina. La relación tuvo un conflictivo inicio, pero las aguas se aplacaron con el correr de los meses. “Una cosa es la agenda de los medios y otra la productiva”, refuerzan desde el Gobierno, aunque reconocen que fueron muchos los referentes del Frente de Todos que le pidieron al presidente que “aflojara” con sus ataques a Jair Bolsonaro.

El viernes de la semana pasada, sin ir más lejos, Fernández recibió en la residencia de Olivos a Flavio Viana Rocha, Secretario de Asuntos Estratégicos de Brasil. Hubo foto, regalos, pero lo más importante: el fortalecimiento de una agenda común en materia económica. “Bolsonaro no va a posar en una foto con un Mercosur unido, pero la economía pasa por otro lado”, reconocen, al tiempo que destacan el trabajo de Daniel Scioli detrás del encuentro.

Scioli-Volkswagen Brasil.jpeg
Desde Brasil, Scioli juega un rol importante en la agenda internacional de Alberto Fernández

Desde Brasil, Scioli juega un rol importante en la agenda internacional de Alberto Fernández

Sólo en la última semana, el embajador y dos veces gobernador de la Provincia de Buenos Aires logró un gesto de parte del gobernador de San Pablo, João Doria, quien manifestó interés en visitar la Argentina, y avanzó en acuerdos para lograr la integración de la industria automotriz de ambos países. Antes había jugado un rol respecto de las exportaciones de trigo -un eje conflictivo de la relación bilateral- y vitivinícolas.

El de Chile fue el primero de muchos viajes regionales que, conforme a la evolución de la pandemia, Fernández tiene en mente. A la espera de la invitación formal para encontrarse con Biden en Estados Unidos, quedó pautada su visita a Beijing y el fortalecimiento con la Unión Europea, que ahora vive en carne propia las dificultades de las entregas de la vacuna y enfrenta índices de desempleo y producción que encuentran en la “agenda equitativa” una salida a un problema que allá por el 2019 no tenía.

¿Te gustó la nota?
Dejanos tu Opinión