Política y Economía
TEMBLÓ EL GOBIERNO

Alberto Fernández, en el ojo de tormenta del gobierno

Tras la derrota electoral, este miércoles los cruces dentro del FdT alcanzaron su zenit, en una crisis de unidad que Alberto Fernández aguantó sin anuncios.

La derrota del Frente de Todos en las pasadas elecciones PASO generó un temblor en el gobierno nacional y, tres días después de la bronca manifestada en las urnas, el presidente Alberto Fernández fue protagonista de la crisis en la coalición electoral que lo llevó al poder.

Desde que se conocieron los resultados en los comicios del domingo, los distintos actores del Frente de Todos realizaron cada uno de ellos sus propias explicaciones respecto de los magros resultados electorales, sin alcanzar un consenso que le permita al gobierno darle un nuevo impulso de cara a las elecciones definitivas de noviembre.

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Sin embargo, la política económica emergió como una de las principales razones de la derrota, por lo que el ministro de Economía, Martín Guzmán, fue quien más dardos recibió en las últimas horas. Siendo él también partícipe de la disputa con el kirchnerismo representado por la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, quien ya en diciembre pasado, en momentos en los que Guzmán empezaba a endurecer su política de ajuste fiscal, solicitaba "alinear salarios, precios y tarifas".

Por ello, el presidente salió a respaldar este mediodía al titular de la cartera de Economía durante la presentación del proyecto de Ley de Hidrocarburos; mientras dentro del kirchnerismo se levantaban las voces para seguir el ejemplo de la gobernadora de Santa Cruz, Alicia Kirchner, quien ayer le había solicitado a todo su gabinete que pusiera a disposición su renuncia tras la significativa derrota electoral. Una práctica que no es nueva, pero que hoy pondría al gobierno al borde de una crisis institucional.

En ese marco, y tras el diálogo que habían tenido el martes por la noche el presidente junto a la vicepresidenta en Olivos, los ministros nacionales referenciados en Cristina Kirchner comenzarían a presentar su renuncia. El primero que fue al frente fue el ministro del Interior, el camporista Eduardo "Wado" de Pedro, quien en su renuncia indicó: "Escuchando sus palabras del domingo por la noche, donde planteó la necesidad de interpretar el veredicto que ha expresado el pueblo argentino, he considerado que la mejor manera de colaborar con esa tarea es poniendo mi renuncia a su disposición".

Después, le seguirían el resto de los funcionarios nacionales: Martín Soria (Justicia), Roberto Salvarezza (Ciencia y Tecnología), Tristán Bauer (Cultura), Juan Cabandié (Ambiente), Jorge Ferraresi (Hábitat), Gabriel Katopodis (Obras Públicas), Elizabeth Gómez Alcorta (Mujeres), Sabina Frederic (Seguridad), Juan Zabaleta (Desarrollo Social), Luana Volnovich (PAMI), Fernanda Raverta (ANSES), Pablo Ceriani (Aerolíneas Argentinas), Martín Sabbatella (ACUMAR), Victoria Donda (INADI).

Lo cierto es que los primeros que pusieron a disposición su renuncia por escrito, fueron los ministros ligados a Cristina Kirchner y luego lo hicieron los considerados albertistas; lo cual, entre idas y venidas a Casa Rosada, reuniones y rumores, se entendió promediando la tarde que la vicepresidenta le llevaba a cabo un vacío de poder a Alberto Fernández.

Por su parte, a esa altura del día, el presidente se reunía en Casa Rosada con el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, y sus ministros más allegados, momento en el que una nueva bomba de incertidumbre aparecía: el ex jefe de Gabinete y actual interventor de Yacimientos Carboníferos de Río Turbio, Aníbal Fernández, ingresaba por la puerta grande a la casa de gobierno.

Para entonces, las especulaciones sobre un posible cambio de gabinete eran tantas como los periodistas esperando la salida de Aníbal Fernández de su reunión con el presidente. Como una auténtica bomba de humo, Aníbal se dirigió a los medios y contestó: "El Presidente no me ofreció nada".

Además, el otrora jefe de Gabinete buscó despejar dudas, y manifestó que "no hay ninguna crisis política, y no es un golpe al Gobierno". "Si me preguntas a mí, debería haber cambios, pero después de noviembre. Por qué pusieron la renuncia a disposición deberías preguntarselo a los ministros", concluyó con su distintiva verborragia.

Mientras, el titular del Frente Renovador, Sergio Massa, llamaba a su tropa a reunirse en el barrio de Retiro, concurría al Congreso a ver a Máximo Kirchner y se mantenía ajeno a dar declaraciones sobre los vaivenes del día, con la intención de pacificar y ser puente entre los dos polos, de acuerdo a sus voceros.

Al caer la noche, lo mismo hizo la vicepresidenta en tanto que trascendió que llamó al ministro Guzmán para informarle de modo directo que ella no había solicitado su renuncia.

Al cierre de un día agitado todavía el presidente Alberto Fernández seguía reunido con sus funcionarios en Casa Rosada, analizando los pasos a seguir, asegurando que no realizaría cambios en el Gabinete y confirmando de que iban a presentar el presupuesto para 2022 al Congreso de la Nación en fecha, tal como estipula la Constitución. Restaba por ver si el mismo contemplaba un cambio de rumbo en la visión fiscalista del ministro Guzmán.

Este miércoles, la crisis en la unidad de la coalición de gobierno se asemejó bastante a una crisis institucional. Por lo cual, gobernadores peronistas, movimientos sociales y la CGT enviaron hacia la noche sus apoyos al presidente y a la "institucionalidad democrática". Nueve y media de la noche, el presidente Alberto Fernández salió de Casa Rosada en un helicóptero que despegó en el vivo del canal de noticias TN, con la magnificación de una imagen que no tuvo su correlato con la realidad, pero que en el Frente de Todos parecen olvidar.

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