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A 66 AÑOS DE SU MUERTE

Albert Einstein en el Conurbano: de Alemania a Llavallol

Un día como hoy, pero en 1955, fallecía Albert Einstein. Conocé la historia de su estadía en el Conurbano bonaerense. ¿Por qué pasó una semana en Llavallol?

El 18 de abril de 1955, el mundo de la ciencia perdería a uno de sus personajes más celebres, con el fallecimiento del físico alemán nacionalizado suizo primero y luego estadounidense, Albert Einstein. Entre las múltiples curiosidades sobre su vida —como el dato de que no caminó ni aprendió a hablar hasta los 3 años, o el romance clandestino que mantuvo con su prima—, hay una que enorgullece a todos los vecinos de Llavallol y es la historia de la estadía del científico más famoso del siglo XX en la localidad situada en la Zona Sur del Conurbano bonaerense.

Ocurrió en 1925, cuando el creador de la Teoría de la Relatividad viajó a la Argentina en el marco de una gira latinoamericana que lo tendría como protagonista en una serie de conferencias en distintas universidades de la región.

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Albert Einstein tenía 46 años y ya era prácticamente una megaestrella que había traspasado las fronteras del ámbito académico y era reconocido en todo el mundo: cuatro años antes había recibido el premio Nobel de Física por sus descubrimientos sobre el efecto fotoeléctrico.

Cada sitio donde pisaba Einstein se colmaba de periodistas que buscaban conseguir su testimonio y admiradores que se conformaban con tenerlo cerca, y el "rockstar" de la ciencia lidiaba con el agobiante peso de la fama.

El 24 de marzo de 1925 llegó al puerto de la Ciudad de Buenos Aires acompañado de su esposa, Elsa, en el transatlántico Capitán Polonio. Durante su estadía de prácticamente un mes en suelo argentino, tuvo una agenda muy cargada, que incluía la visita a la Universidad de Buenos Aires, La Plata y Córdoba, donde tenía programadas 12 conferencias.

Albert Einstein en Lavallol - Conurbano 2.jpg

Albert Einstein buscaba tener un momento de paz y relajación entre tanto alboroto y esa tranquilidad la encontró ni más ni menos que en Llavallol. ¿Cómo llegó al sur del Conurbano? Según la información compilada por estudiantes de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora para la agencia universitaria AUNO, el responsable de llevarlo hasta allí fue Agapito Otero, uno de los pocos vecinos que contaba con vehículo propio, que trabajaba trasladando pasajeros desde la estación hasta las quintas del sudeste de Lomas.

En Llavallol, que en aquellos tiempos era una localidad poco poblada y donde solo habían algunas casas quinta, estaba la casona que le había prestado a Einstein Bruno Wasserman, un empresario del rubro papelero que ya había sido su anfitrión en la mansión de Belgrano donde el premio Nobel se alojaría durante su gira porteña.

La vivienda, de la que no queda casi nada y que fue convertida en el Colegio La Milagrosa, estaba situada en la calle Moldes y Néstor de la Peña, en una zona donde predominaba el verde de los árboles.

Si bien circulan en internet algunas imágenes que serían de Albert Einstein en Llavallol, lo cierto es que no existe la certeza de que esas imágenes hayan sido tomadas realmente en la localidad del Conurbano bonaerense y no en cualquier otro sitio. En una de esas fotos se lo puede ver a Einstein y su esposa delante de un muro o cartel que dice "Llavallol Fútbol Club", aunque, en realidad, la imagen está trucada.

Albert Einstein en Lavallol - Conurbano.jpg

Lo que sí quedó registrado fueron los escritos del científico en su diario de viaje y en las cartas que enviaba desde Argentina hacia Europa contando sus peripecias en territorio sudamericano. En uno de estos textos, que son conservados por la Universidad Hebrea de Jerusalén, Albert Einstein aseguró que en Llavallol encontró "buen clima y un descanso maravilloso".

Su estadía en el Conurbano duró menos de una semana, pero esa visita ya representa un motivo de orgullo para todos los vecinos de Llavallol.

Cabe señalar que, en su paso por La Plata, también relató en su diario su impresión sobre la capital bonaerense diciendo que es una "ciudad "bonita, tranquila, estilo italiano, con magníficos edificios universitarios que están amueblados en estilo norteamericano", a diferencia de Capital Federal, a la que definió como "una ciudad confortable y aburrida" con "gente delicada, mirada inocente, graciosa pero 'clichéd'".

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