Agro
Mesa de Carnes

Avanzaron en la implementación del Remito Electrónico y la baja de Ingresos Brutos a carnicerías

Tras el encuentro, distintos medios anunciaron un congelamiento en el precio de la carne hasta fin de año. La industria frigorífica desmintió estos trascendidos.

Por Andrés Lobato

La última reunión de la Mesa de Carnes dejó varios puntos para el análisis y una enorme confusión vinculada al precio de la carne en el mostrador. En el balance, el encuentro permitió avanzar en dos puntos sensibles para esta cadena de valor: la implementación del Remito Electrónico Cárnico (REC) y el porcentaje de Ingresos Brutos a carnicerías.

En el encuentro participaron representantes del sector productivo, industriales y dirigentes de las entidades gremiales del campo. Por el lado del Gobierno, el presidente Mauricio Macri estuvo acompañado por el ministro de Agroindustria Luis Miguel Etchevehere y su jefe de Gabinete, Santiago del Solar Dorrego, entre otros funcionarios.

El REC es un documento electrónico que, de acuerdo a una resolución de AFIP, será de uso obligatorio desde el próximo 1° de septiembre. Esta decisión fue cuestionada desde varios eslabones de la industria frigorífica, que argumentaban una razón de peso: si no se regulariza la situación de las carnicerías, su implementación será imposible.

Este punto no es menor, y de hecho motivó el alejamiento de la Cámara Argentina de la Industria Frigorífica (CADIF), que emitió un duro comunicado en donde anunciaron esta decisión. Más allá de las opiniones divididas en torno a esta cuestión, el oficialismo prometió que el 1° de septiembre no será una fecha límite, sino que se otorgará un plazo de 180 días para que se implemente de manera progresiva.

De todas maneras, la polémica en torno al REC continuó tras la reunión. En declaraciones periodísticas, uno de los coordinadores de la Mesa de Carnes, Fernando Canosa, explicó que no buscan “liquidar a nadie” y remarcó que apuestan al gradualismo. Además, tildó como “apresurada” la decisión de CADIF de abandonar la mesa sectorial.

Desde esa entidad, su vicepresidente Fernando Brizzolara manifestó sus dudas en relación a la implementación del REC. “Nuestra posición es la misma, debe hacerse sobre bases sólidas y a nuestro juicio no está en condiciones de ponerse en marcha, porque el minorista tiene problemas de falta de habilitación y hay reticencia a aceptar facturas”, diagnosticó.

El cobro de Ingresos Brutos (IIBB) a las carnicerías es otro de los escollos que deberán sortearse, en ese largo camino que se vislumbra para combatir la informalidad en los puntos de venta. Una de las quejas proviene de los porcentajes aplicados por ARBA, que es del 8% en establecimientos no registrados y del 1,75% para aquellos locales registrados.

Los integrantes de la cadena de carnes se llevaron la promesa que el porcentaje de IIBB será de 1,75%, tanto en el caso de inscriptos como no inscriptos. Por ahora es solo una promesa, queda redactar la “letra chica” de esta medida, que buscará ser retroactiva al 1° de enero de 2018.

Tras el encuentro, varios medios de tirada nacional anunciaron que los industriales dieron su palabra al Gobierno nacional que no aumentarían los precios de la carne hasta fin de año. Esta situación generó un interminable ida y vuelta, hasta que uno de los involucrados (Miguel Schiariti, titular de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes) aclaró el panorama y desmintió esta noticia, que se extendió como un reguero de pólvora.

¿Qué dijo Schiariti en la reunión? Se limitó a informar a Macri que el precio de la carne creció por debajo de la inflación en el último año,  y que “no habrá de acá a fin de año modificaciones de precios que puedan afectar al público”. SI bien es una proyección optimista, de ninguna manera constituye una declaración por parte de la industria frigorífica en relación a mantener los valores actuales hasta diciembre.

Pero varios medios tomaron esta declaración y la interpretaron como una promesa de la industria frigorífica, sobre las variaciones en el precio de un alimento estratégico en la mesa de los argentinos, cuyas subas alteran el ánimo de una sociedad irascible.

En paralelo a estos anuncios, ARBA informó que clausuró unas 300 carnicerías en Gran Buenos Aires y La Plata, por irregularidades. En el caso de La Plata, el organismo recaudador detectó irregularidades en 54 locales.

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