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Pionera en Argentina

Mía Fedra: fue modelo, drag queen y hoy es la única tenista trans del mundo

Desde joven jugó al tenis pero el correr de los años la hizo tomar una decisión. A los 18 llevó adelante su transformación. La Ley de Identidad de Género la devolvió a su pasión que aún hoy disfruta.

Nacida en Adrogué hace 31 años, Mía nunca imaginó que hoy iba  poder disfrutar de su primera pasión con la libertad que lo hace. Desde siempre el deporte la acompaña: probó con atletismo, taekwondo y fútbol, pero en el tenis encontró su deporte. Llegó a ser 26 del ranking nacional con 14 años, pero por entonces su cabeza ya había tomado una decisión, y ese tenista que era, finalmente iba a dedicarse a darle vida a Mía.

Antes de su cambio de género, su imagen no le cerraba a varios. Ropa neutra, pelo largo y vincha hablaban de un jugador andrógino: “Cuando tenía 16 ya me veía femenina. No era un chico, era un híbrido; me veían jugar y era extraño. Ya estaba definida pero en la cancha no me podía vestir de chica, jugaba en varones y me vestía como Navratilova, con short y chomba”, explicó Mía Fedra en Página 12. Fue entonces cuando se alejó del polvo de ladrillo para probar suerte en diseño de indumentaria, pero ya como mujer.

Por aquellos años ni se imaginaba que iba a llegar una Ley de Identidad de Género. Al año de estudio de diseño de indumentaria se le sumaron algunos descalabros nocturnos: “Estaba contaminada, tomaba alcohol, fumaba, era un descontrol. Había tenido una vida deportiva pero después era un brindis continuo. Trabajaba en la noche, tenía popularidad, pero empecé a extrañar el tenis y el cuerpo me lo pedía. Trabajaba todos los días de noche y ganaba muy bien”. Sin embargo, el arribo de la Ley la devolvió al court y la transformó en la primera tenista trans de Argentina.

Dos años tardó en poder ganar un partido ante mujeres, pero se juntó con la experiencia de Marco Caporaletti (ex coach de Mercedes Paz y Guillermo Cañas) y de Fer Aguirre, el ex preparador físico de Gastón Gaudio. Entre la readaptación y el vuelto de los viajes por Punta del Este y Río de Janeiro en sesiones de fotos y trabajos en discos, la cuestión se hizo cuesta arriba.

Quien en las tarimas se hacía llamar Mía Doll, dice que le gustaría ser la número uno en Senior y que la sociedad evolucionó. “En el tenis nunca me sentí discriminada, ni cuando jugaba andrógino ni después. Dicen que hubo rumores, pero yo no me daba cuenta. Para las chicas yo no era un problema, porque al principio me cagaban a palos; si me las hubiera llevado puestas a todas quizá habría sido un problema” dice hoy, la única tenista profesional trans del mundo, tras el retiro de la norteamericana Renée Richards que llegó a jugar la final del U S Open en dobles en los finales de los setenta.

 

 

Foto portada y cuerpo noticia Facebook Mía Fedra

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